Era
una mañana, de esas en las
que solemos caminar sin rumbo definido
por los senderos de la ciudad, quizá
buscando en cada paso, en cada calle
o en cada rostro aligerar la carga
de la monotonía y el tedio.
En muchas ocasiones esa tensión
nos arrastra a un vacío espiritual
y humano insondable, que a su vez
nos conduce a convertirnos en autómatas,
en una especie de hormigas programadas
que dejan pasar desapercibidos los
pequeños pero hermosos momentos
de la vida, y más importante
aún el concepto sobre el
cual fuimos creados.
Era una mañana como las
acostumbradas en la cúpula
central de Maracaibo, copiosa de
gente, gente que iba y venía
en el angustioso trajinar diario,
y en las cercanías del epicentro
devocional marabino "El Templo
San Juan de Dios", para ser
más preciso la plaza del
Gaitero donde reposa el busto de
Ricardo Aguirre conocido como "El
Monumental de la Gaita", sucedía
un acontecimiento que llamaba poderosamente
la atención de los transeúntes
que no eran asiduos visitantes de
ese lugar, pero para aquellos que
lo circundaban cotidianamente era
algo natural.
Y desde aquel encuentro con ese
hombre de 44 años de edad,
la ciudad dejó de ser un
montón de vigas y concreto
para convertirse en un cúmulo
de sentimientos y una amalgama de
creencias y emociones encontradas,
que le dieron pasó a muchas
interrogantes que estremecen lo
más profundo del ser.
¿Tuviste la oportunidad
de conocer a Ricardo?
Custodio:
-Estaba muy pequeño cuando
el murió, pero es como si
lo conociera porque una de mis hermanas
es muy amiga de los Aguirre y a
través de ella somos como
una misma familia.
¿Quién o quienes
te encomendaron esta labor de proteger
este monumento contra el deterioro?
Custodio:
-Prácticamente es una devoción,
yo escucho todos los programas de
gaita y soy amante de la gaita por
eso lo hago.
¿Alguien retribuye tu esfuerzo,
alguien te da una mensualidad para
que lo hagas?
Custodio:
-¡No! ¡Nadie! Yo no
recibo ningún recurso, más
bien de mi plata yo compro marcadores,
compro mi jabón, mis utensilios
y todo lo que necesito para limpiar
la estatua, todo sale del sueldo
que me pagan en el hospitalito,
porque allí trabajo como
Operador de Planta.
¿Para que es el marcador?
Custodio:
-Para remarcar las letras de la
plaza porque a veces llueve y las
letras que dicen Ricardo Aguirre
se van deteriorando, entonces yo
traigo los marcadores y las remarco.
En el transcurrir de la conversación
aquel hombre mientras hacía
su acostumbrada limpieza movió
el busto 180 grados.
¿Y la estatua se mueve?
¿por qué la mueves?
¿Cuál es la finalidad
de moverla?
Custodio:
-Bueno, cuando hay misa, por ejemplo
el cumpleaños de Ricardo
yo lo volteo y lo pongo a mirar
hacia la Basílica, cuando
termina la misa lo devuelvo a su
lugar, pero mientras esta la misa
yo lo dejo mirando a la Iglesia.
¡Porque el también
rezaba y él es devoto de
la Virgen de Chiquinquirá!.
¿Y en los actos de la Virgen
como la bajada, su día, la
procesión y la aurora también
lo mueves?
Custodio:
-¡Claro!, ¡Como no!
Como si estuviera vivo.viendo su
pueblo, ¡porque es su pueblo!
El pueblo de Maracaibo y el Zulia
es de Ricardo Aguirre.
¿En todo este tiempo que
has dedicado a la custodia de este
busto, has tenido alguna experiencia
fuera de lo común?
Custodio:
-¡Claro! ¡He soñado
que estoy sentado allí conversando
con él!
¿De que hablas en esas conversaciones?,
¿que te dice?
Custodio:
-Bueno, mentalmente, me ha dicho
que lo estoy haciendo bien y que
gracias a mí, el siempre
ve salir la Virgen.
¿Qué anhelas para
Ricardo en su cumpleaños?
Custodio:
-Una buena corona, aunque yo busco
flores y se las pongo allá
arriba el día que se conmemora
su adiós, el día que
murió en el accidente.
¿Qué le pedirías
a los Aguirre?
Custodio:
-¡No! ¡Nada! Porque
yo tengo el sueldo que me pagan
en el Hospitalito completo y tengo
como mantener la estatua y como
comprar lo necesario.
Lo único que si quisiera
de la familia Aguirre es una autorización
para ser el limpiador de la estatua,
pero que este firmada por sus hermanos,
hijos y esposa, y que así
me permitan de una vez hacer mi
trabajo tranquilo, y que cuando
las autoridades me lleguen a hacer
un reclamo, tener yo una constancia
de que yo la limpio.
¿Es un compromiso?
Custodio:
-¡Si! Quiero mantener mi
posición en tener siempre
la estatua limpia y en buen estado.
¿Y los cuerpos de seguridad
han objetado tu labor?
Custodio:
-Bueno, al llegar las nuevas autoridades
me vieron cuando estaba moviendo
el monumento porque lo estaba limpiando
y me dijeron que lo dejara quieto
o me llevaban detenido y entonces
lo acomode como estaba, y les dije
que yo siempre lo hago, que yo soy
como familia de los Aguirre, Alves,
Anita, Renato todos ellos son como
mi familia, entonces porque me impedían
que yo haga esto, y me dijeron:
"Deje eso así porque
sino lo llevamos preso".
¿Y los lentes? ¿Los
Limpias?
Custodio:
-¡Si! Lo primero que hago
es limpiarle los lentes, porque
él no se los quitaba para
nada, cuando estaba cantando más
que todo y a veces me da tanto sentimiento
que hasta me pongo a llorar.
Cuando deambule por el centro de
la ciudad, si su paseo lo lleva
hasta la Plaza del Gaitero Ricardo
Aguirre y allí ve a un señor
en apariencia común, recuerde
que las apariencias engañan,
y ese señor de mediana estatura,
piel trigueña, cabello castaño
y ondulado, con personalidad serena,
ojos café y mirada profunda
y pensativa que esta limpiando la
estatua del Monumental Ricardo Aguirre
o con un marcador remarcando su
placa, puede llamarlo Omar Darío
Salas Villalobos o como decidí
llamarlo de hoy en adelante: "El
Custodio de la Estatua Monumental"
Tristemente el primero de agosto
de este mismo año, el custodio,
recibió su "hasta siempre"
con una gaita llamada "Toda
Una Vida" y así abordó
la embarcación que lo llevaría
al mundo prometido, a los senderos
de Dios donde firmemente hoy esta
compartiendo con los seres que tanto
admiró en la tierra, allí
donde Nuestro Padre y la Chiquinquirá
se confunden entre Ángeles
y moradores, allí donde Ricardo
y Astolfo departen con él,
como siempre lo soñó. |