“La
Sandunguera”, “Vieja
y sabrosa”, “Fiesta
decembrina” y, por supuesto,
el siempre alegre “Negrito
Fullero” conforman parte de
la maravillosa cosecha de gaitas
que ha compuesto este autor venezolano.
"Para componer gaitas, sólo
hace falta tener chispa". Con
estas palabras, Eurípides
Romero intenta defender el renombre
de los gaiteros venezolanos, quienes
han sido tipificados como parranderos
en el diario coloquio nacional.
Esa chispa y frescura de lenguaje
que los caracteriza influyen definitivamente
en la creación de una buena
gaita. "Con esas condiciones,
señala el maestro Romero,
una gaita logra componer con cadencia,
rima, corazón, pasión
y emoción".
Semejantes sentencias adquieren
más peso cuando es una institución
musical, como Don Eurípides
Romero, quien las pronuncia. A través
de sus obras, las cuales han recorrido
cada rincón del Estado y
del país, transmite no sólo
la alegría que le embarga
por ser zuliano, sino también
todo el amor que siente por la tierra
que lo ha encumbrado al éxito.
Un talento innato hacia el arte
comienza a ser descubierto en la
edad de la adolescencia. "Cuando
tenía como doce años,
me mandaban a hacer algunas compras
para la casa; yo iba contento sólo
pensando en los versos que utilizaría
al momento de entregar a mi mama
o a mi papa, el pedido solicitado",
rememora Romero.
Aunque luego se dedica a la sastrería,
es la creación lo que en
definitiva marcaría su vida.
Revista Notas.- ¿Era más
rentable el oficio de sastre que
el de compositor?
Eurípides Romero.- Era un
negocio muy bueno, hasta el punto
que logré mi propia sastrería
en mi casa. Sin embargo, siempre
aparecía el gusanillo de
la composición. Recuerdo
que, por esos años, a la
hora de almuerzo, mi mama rimaba
las palabras para decirme, desde
su cocina, que la comida estaba
lista, a lo cual yo respondía
de la misma forma para pedirle que
la sirviera en la mesa. Esta costumbre
se fue haciendo tan común
en nosotros que, cerca del mediodía,
un grupo de vecinos se apostaba
en la ventana de mi casa para disfrutar
de aquel contrapunteo.
Así fueron pasando los años
hasta que compone “La Sandunguera”,
con la cual se inicia la consagración
de su carrera.
R.N.- ¿Cuál es el
origen de esta obra?
E.R.- “La Sandunguera”
aparece un día que una tía
me pidió que compusiera algo
para parrandear en la casa. Me senté
en la mesa del comedor y salió
a flote todo ese amor que siento
por mi Zulia. La gaita resultó
tan pegajosa que, gracias a mi hijo,
fue grabada, para mi sorpresa, por
el gran Ricardo Aguirre, junto a
Cardenales del Éxito.
Cabe destacar que, con esta interpretación,
la gaita causó furor en territorio
zuliano y en todo el país.
Después del éxito
de “La Sandunguera”,
surgen “La parranda”
y “El negrito fullero”,
que, aún cuando no ha sido
la más exitosa a juicio de
Don Eurípides, ha sido la
que más ha sonado.
Con una mirada evocadora, señala:
"la gente me identifica tanto
con el Negrito Fullero que recuerdo
un día que estaba junto a
Simón Díaz y alguien
se acercó a saludarlo preguntándole:
-¿Simón, ese caballo
todavía camina?, a lo que
Simón respondió: -¡Caracha!
Ese caballo sigue a trote limpio
porque lleva un tronco de jinete
que no es otro que el Negrito Fullero".
(risas)
R.N.- ¿A que obedece el
éxito de sus obras?
E.R.- Gracias a la Chinita (Virgen
de la Chiquinquirá) he logrado
llegar al público que hoy
canta y baila con mi humilde composición.
Ese lenguaje sencillo que todos
entienden ha beneficiado mis temas,
al tiempo que ha enriquecido la
cultura musical del Zulia.
R.N.- Es decir que un lenguaje
rebuscado no es aceptado en la gaita...
E.R.- No necesariamente; se puede
utilizar un palabrerío muy
fino y componer una hermosa y sonada
gaita. Lo que pasa es que la sencillez
suele llegar más a la gente.
El maestro Romero aprovecha el
momento para denunciar la pérdida
que ha sufrido la gaita tradicional
con la incorporación de los
instrumentos tecnológicos.
"Sin menospreciar a nadie,
debo afirmar que, aún cuando
los gaiteros de hoy son buenos de
oído y como compositores,
no llegan a sentir la gaita como
el gaitero de antes. De allí
que, supuestamente para mejorar
la rítmica, permitan que
instrumentos no tradicionales toquen
al ritmo de nuestra música".
Es por ello que se atreve a asegurar
que la nueva gaita nunca podrá
desplazar la gaita tradicional cargada
de sentimiento, cadencia, rima y
una gran pasión por el Zulia.
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