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Sabor Gaitero

El paradigma del ruido

“La música es la creación humana
capaz de  producir deleite estético o un choque”

Wladyslaw Tatarkiewicz
(Varsovia 1886-1980)


Siempre me llamó la atención ese concepto tradicional de música, muy básico: “El arte de combinar los sonidos”, sobre todo por la ausencia de los silencios, tan importantes en una obra musical.  Una de las obras de John Cage tiene un silencio de casi cinco minutos,  los silencios en el primer movimiento de La Mer (1905)  de Claude Debussy, su obra maestra. Toda obra musical parte del silencio, la surcan silencios  y termina con el silencio absoluto.


Hoy en día los musicólogos  incluyen en la definición de música los ruidos.  El gran sociólogo argelino-francés  Jacques Attali publicó en 1977 un libro que se ha convertido en un clásico sobre la música y la economía, titulado “Ruidos: un ensayo sobre la economía política de la música”. Allí afirma: “Desde hace veinticinco siglos el saber occidental intenta ver el mundo, todavía no ha comprendido que el mundo no se mira, se oye. No se lee, se escucha”.  Attali agrega: “En el ruido se leen los códigos de la vida, las relaciones entre los hombres, sus clamores.”

Con el impulso de géneros como el reguetón, el urbano  y el rap, pareciera que se refuerza ése concepto: Somos lo que sonamos. El ruido pasa a ser un elemento estético, como una disonancia, es decir;  dos notas tan cercanas que sus ondas, que chocan entre sí y  se perturban. ¿Cómo podemos saber si René Pérez Jolgar,  el líder de Calle 13,  es afinado al cantar, o si tiene buena respiración en su fraseo?

Creo que el amigo Residente parece un instrumento de percusión de sonidos no determinados, es decir, no emite notas, solo ritmo en base a percutir, como un bongó.  ¿Sus producciones son la mitad de la música entonces? Sin desmeritar el poder del boricua  para conectarse  con los públicos, con las grandes audiencias, sin  pretender desestimar su alto carisma ante las masas, sin duda es un portento de artista popular, pero ¿Cómo quedamos con la melodía ¿La posee?

Habría que preguntarse: ¿Los reguetoneros  tienen  obras musicales trascendentes, o sólo trabajan con algunos elementos de la música, haciéndose muy básicos? 
El sociólogo español Antonio Martín Cabello afirma que “los grupos musicales nacen y mueren a gran velocidad, fruto de las exigencias del moderno sistema de consumo”. Los signos de estos tiempos  nos indican que la  música ha entrado en un paradigma del ruido, en una estética fragmentada, que premia lo efímero, lo fugaz.

Raymond Murray Schafer (1933) compositor y musicólogo canadiense piensa que “música es el sonido que te rodea, estés o no en una sala de conciertos”. Así lo plasmó   el maestro Willie Colón,  en su canción  “Nueva York” del álbum “Solo” (1979),  allí utiliza el sonido de ambiente del Yankee Stadium, sonido de batazos, la llegada del metro subterráneo, el ruido de  obreros martillando y taladrando en plena calle, en fin; los sonidos y el fragor  que identifican a “La Gran Manzana”.

En la década de los 60, artistas como Jimmie Hendrix o Janice Joplin reflejaban el sueño liberador de los jóvenes mejor que las teorías científicas de la crisis. Su música tenía una gran carga de agresividad, una pulsión violenta, hecha a base de notas  largas, golpes, gritos y ruidos, sabiamente combinados, con una puesta en escena provocadora,  destrozando guitarras en pleno escenario.  Lograron construir un universo simbólico donde habitaba el movimiento hippie, pero los  jóvenes de este siglo XXI  no logran decodificarlo,  porque ahora están vigentes otras estructuras del sentir musical.

El arte de los sonidos es un terreno intercultural, como bien lo plantea el antropólogo argentino Héctor García Canclini, es un producto  híbrido, sobre todo por el impacto que han tenido en este nuevo paradigma digital, las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación)  en la promoción de la música.  Gracias a las TIC la música está en todos los rincones del planeta, se entrecruzan los folclores, existe una simultaneidad en la producción y difusión de contenidos sonoros, una actitud colaborativa entre los músicos del orbe.

Se imaginan que Tito Rodríguez  hubiese contado con las TIC para dar a conocer su producción musical en los años 70, a Carlos Gardel en los 30 apoyándose en las redes sociales.  El movimiento rastafari no tuvo la ayuda de los smartphones, ni de las laptop, ni de los teléfonos satelitales, tampoco la TV en HD para impulsar el reggae de Bob Marley y The Wailers.

En este nuevo escenario de las smart-cities como Barcelona, Curitiba, Monterrey (ciudades inteligentes) ¿Dónde quedan las rumbas callejeras, las sesiones de descarga musical? ¿Se imaginan que la Fania All Stars hubiese contado con ese instrumento tecnológico para su promoción planetaria? La salsa sería la música del mundo.

Desde mi tribuna de comunicador, he tratado de poner las TIC al servicio de la gaita, dando a conocer los iconos del género a través del lenguaje www, de las redes sociales,  conferencias en línea con mi portal www.saborgaitero.com. Estoy convencido que la tecnología y  los medios digitales son  el camino para preservar la gaita, para que llegue a las generaciones futuras.  En este mes de mayo 2012 que se cumplirán 73 años del nacimiento de Ricardo Aguirre y 12 años de la partida de Astolfo Romero, debemos dar a conocer sus temas en las redes, sus biografías, coloquemos sus imágenes iconográficas en el home-page de nuestras  páginas en la web.

Carlos Marx  afirmó: “La música es espejo de la realidad”, la gaita es el espejo de nuestra realidad zuliana; qué duda cabe. Aún con los ruidos que esto conlleve, con la algarabía no controlada que esto supone, la gaita es nuestro universo simbólico,  nuestra música en este nuevo paradigma del ruido.
Dame tono, que es el sujeto. Dame dominante que es el verbo, y que arranque la sintaxis gaitera.

Twitter: @leonmagnom

 

Asume nueva Junta Directiva de Fundagraez

Contando con la presencia del recientemente designado Secretario de Cultura del Estado Zulia, sociólogo Giovanni Villalobos, el viernes 28 de diciembre de 2012, la nueva Junta Directiva de la Fundación para la Academia de la Gaita “Ricardo Aguirre” del Estado Zulia (Fundagraez), ofreció una rueda de prensa para dar a conocer los nuevos lineamientos que regirán a esta organización, adscrita a la Gobernación del Estado Zulia.

La presidencia de Fundagraez quedó en manos de Justo Montenegro, quien se desempeñara como presidente del Instituto Municipal de la Gaita “Ricardo Aguirre”, durante la gestión del exalcalde de Maracaibo, Gian Carlo Di Martino. Montenegro, quien no pudo asistir a la rueda de prensa por compromisos de índole personal, estará acompañado por un equipo conformado, entre otros, por William Atencio, Miguel Ordoñez, León Magno Montiel, Wolfgang Romero, Robenis González y Astolfo David Romero, todos los cuales estuvieron en el presídium al lado del sociólogo Giovanni Villalobos, en este primer acercamiento a los medios, instructores, gaiteros y otros cultores populares.

Uno de los primeros anuncios, que de hecho ya se había hecho público en días previos, es el cambio en la denominación y figura de Fundagraez, que pasará a ser un ente del Poder Popular, dedicado no sólo a la promoción de la gaita, sino también de otras formas musicales típicas de la región, como la danza, la décima, la contradanza y el bambuco.

León Magno Montiel abrió la rueda de prensa, esbozando la necesidad de proteger estos géneros musicales que se encuentran prácticamente en vías de extinción. “Nuestra misión es difundir nuevamente la gaita a las escuelas, con mucha disciplina, con un marco teórico diferente, haciendo un rescate de la auténtica zulianidad”, dijo.

Seguidamente, Giovanni Villalobos tomó la palabra para anunciar las líneas de acción que, por mandato expreso del gobernador Francisco Arias Cárdenas, deberá seguir de ahora en adelante Fundagraez, en el marco de una gestión encausada hacia la integración con las políticas nacionales en material cultural.

“El que la gaita y el resto de las manifestaciones musicales y folclóricas tengan su sitial en esta organización requiere un plan rector que sea humano, así que la primera gran tarea es un gran sistema de protección social sin meritocracia, sino humanizado”, expresó Villalobos, arrancando aplausos entre los presentes, al referirse especialmente a intérpretes, compositores, instrumentista e inclusive lutieres que carecen de la más mínima seguridad social, a pesar de ser cultores de extrema valía en la música popular.

Dentro de su discurso, el Secretario de Cultura, invitó al personal de Fundagraez a concentrar los esfuerzos, pasar la página y dejar atrás la vorágine de la campaña política, para abocarse al cumplimiento de las metas propuestas en el más breve lapso posible.

La apertura de nuevos espacios para la gaita, en lo que anteriormente eran salas de bingo y otros juegos de envite y azar y en el marco del proyecto del denominado Borde Costero, así como la publicación de las investigaciones, teorías e indagaciones que se tienen sobre la música popular a través de la Imprenta del Estado, también forman parte del plan maestro anunciado por Giovanni Villalobos para Fundagraez.

Sobre la situación administrativa de Fundagraez se pronunció quien por el momento funge como presidente encargado, William Atencio, anunciando que a pesar de que se cuenta con el presupuesto para la cancelación de la segunda quincena del mes de diciembre de 2012 y el 50% restante de los aguinaldos de los empleados, no podrán hacerse los pagos, ya que las cuentas se encuentran bloqueadas como medida de seguridad durante la transición. También garantizó que se protegerá la integridad laboral de los casi 300 instructores que hacen vida en la Fundación, y se evaluarán minuciosamente los programas que se encuentran en desarrollo, dejando claro que en cualquier caso lo que se hará es perfeccionar los proyectos, e incursionar en otras dinámicas para abarcar los 21 municipios del estado.

Finalmente se anunció que en febrero de 2013, y como parte de una visión de integración tecnológica al servicio de la educación y de la cultura popular, se pondrá en línea el sitio en Internet de la Fundación, con una emisora online dedicada a difundir las formas musicales de la región las 24 horas del día.

 

Danelo Badell, la voz decembrina por @leonmagnom

 

“Madre, esta noche se nos muere un año,
en esta ciudad grande, todos están de fiesta;
zambombas, serenatas, gritos…”

Andrés Eloy Blanco (Venezuela 1897-1955)

Algunos cantantes al entonar sus notas encienden la nostalgia, otros traen la protesta en su voz, otros atizan con su timbre el dolor que provoca el amor perdido. Cuando Danelo Badell comienza a cantar enciende todas las luces de la celebración, él es la voz de la fiesta decembrina. Su nombre en hebreo tiene como significado: “La justicia de Dios”. Su  patronímico lo trajeron los inmigrantes catalanes a nuestras costas, eran nautas con gran vocación de emprendedores, excelentes editores, taquígrafos y magníficos comerciantes de ultramar.

Danelo Enrique Badell Galué nació el 26 de noviembre de 1950, en el sector La Covacha, ubicado detrás del edificio Miranda en La Limpia. Fue el cuarto hijo de un comerciante llamado Juvenal en Alicia Aurora Galué, mujer de familia con tradición gaitera. Danelo fue un inquieto estudiante baraltiano, aficionado a cantar en las jornadas culturales de ese liceo modélico de Maracaibo. Desde los 18 años trabajó como Técnico Superior en Telecomunicaciones en CANTV, alternando esa labor con su pasión innata: cantar.

Su recorrido por las agrupaciones gaiteras ha sido muy extenso, comenzó con el conjunto Lagomar en 1967 grabando el éxito “Esplendor Gaitero” de Brinolfo Fonseca. Luego pasó a Los Tropicales del Éxito. En 1970 entró a las filas del Santanita, allí estuvo hasta 1973. Después formó parte de Cardenales del Éxito, con ellos pegó temas como “Fiesta decembrina”, “Mensaje Navideño”, ”Fascinante Venezuela”, cubrió con esa agrupación el exitoso período de 1974 hasta 1979, ciclo durante el cual viajaron a Panamá y cautivaron al público del istmo.

Fue miembro fundacional de La Universidad de la Gaita, conjunto que surgió como resultado de una abrupta división de Cardenales del Éxito. Con ellos grabó “Gaita entera”, “Porque te quiero”; permaneció por dos temporadas, 1980 y 1981. Participó una temporada con el Gran Coquivacoa, grabó la parranda “La Negra Cocoacoa” en 1982, más tarde con Gaiteros de Pillopo desde 1984 hasta 1987 al lado de su compadre Astolfo Romero y Daniel Méndez. Allí logró colocar en la memoria colectiva temas como: “La piñata”, “Los remedios”, “Prefiero mi gaita”, “La lechina”, “Cabimas” y “Déjenmela así” en la temporada 1991:

“Yo no hablo por hablar
en realidad sólo digo
que no hay folclor más divino
que la gaita de mi lar”

(Neguito Borjas, 1991)

En 1988 regresó a Cardenales del Éxito y grabó el hermoso homenaje “Al Maestro Billo” de Simón García y Ricardo Portillo, y la pieza de Elvis Cano “Ambiente de pascua”. Con esa divisa viajó a España y obtuvieron el primer lugar en el Festival Folclórico de los Pueblos del Mundo, realizado en Madrid en 1988. Luego entró a las filas de VHG, hasta que en el año 2000 fundó la agrupación Iluminación Gaitera junto a Wolfang Romero. Con ellos impuso temas como “Toda una vida” que fue galardonada como Gaita del Año 2000.

Se recuerda con emoción su brillante participación en el Festival “Una Gaita para el Zulia”. Allí dejó para la historia el tema “El Colindante y el Poeta” de la autoría de Jack Pérez y José Marrero, pieza donde ejecutó la guitarra Miguel Delgado Estévez:

“Hasta la plaza Baralt
guiado por briosos corceles
trae un carruaje a Udón Pérez
dispuesto para charlar
con la gente del lugar
en el barcito de Pradelio
y entre  bardos y bohemios
allí suele disfrutar”

(Cardenales del Éxito, 1991)

Danelo Badell ha pasado dos momentos muy difíciles en su vida, ambos en el año 2000; el primero la muerte de su hijo Dennys, producto  de una riña en el sector San Jacinto donde residía, cuando apenas tenía de 26 años. El otro fue la muerte de su compañero de vida, compadre de sacramento Astolfo Romero. Dos hechos terribles para él, que lo entristecieron y pusieron la traba más dura de soslayar en su carrera artística. Producto de su gran afinidad con “El Parroquiano” Astolfo,  participó cantando en el tema “Volvió a llorar la Virgen” ese fatídico año.

Desde 2008 es el director general del Instituto Municipal de la Gaita “Ricardo Aguirre” (IMGRA), desempeñando una labor musical-educativa en las escuelas de Maracaibo, sembrando en los niños maracaiberos la forma musical que nos representa en el Caribe.  Desde allí ejerce su liderazgo de cantor con 45 años de carrera, de hombre emblema del género pascuero en toda la nación.

Recientemente Danelo grabó un homenaje a “El cantor de la Isla” Víctor Alvarado. Antes lo había hecho con Pedro Palmar, cantando una de sus célebres décimas. Y durante muchos años ha ofrendado su fe y devoción a la Patrona Chinita con la agrupación Los Chiquinquireños.

Creo que este es el tiempo perfecto para que reconozcamos a Danelo Badell como el cantor de nuestra navidad, como la voz decembrina del occidente lacustre, que arriba a 62 años de vida plena:

“Un aroma decembrino
respira el venezolano
unidos como hermano
y pensando en positivo
época de reflexiones
de olvidar los malos ratos
vendrán tiempos mejores más gratos
y Dios nos dé bendiciones”

(Elvis Cano, 1996)

Celebramos tu cumpleaños Danelo Enrique; apreciado cantor de la alegría. Gracias a tu voz hemos respirado un ambiente decembrino durante estos últimos 45 años.

Twitter: @leonmagnom

 

 

Jesús Salvador del Zulia: El Gran Chavín

“Ser artista implica tanto una voluntad de estilo y
un ejercicio del alma, como una reciedumbre moral y un compromiso ante la vida”

Juan Antonio Vasco (Argentina 1924-1984)

La palabra chavín está relacionada con la remota cultura preincaica, lejanos ancestros peruanos. Los antropólogos la han llamado cultura matriz y su nombre está relacionado con la civilización que habitó primero en la selva amazónica, en las cercanías de Iquitos, pueblo fluvial  y luego migró al sur del Perú, en la frontera con Bolivia, en plena cordillera andina, a 3.600 metros de altura. Los chavines eran cultivadores, politeístas, poseedores de un gran talento artístico que plasmaron en su cerámica, santuarios y obeliscos, realizaron hermosas incrustaciones y jeroglíficos selváticos, siluetas de temibles caimanes, animal poderoso y devorador al que admiraban como un Dios. Como testimonio de  tiempos inmemoriales nos quedan las ruinas del Chavín del Huantar.

Con ese significado profundo, referido a esa etnia raigal sudamericana, el mote chavín ha acompañado toda su vida al hombre que nació el 1 de diciembre de 1951, que bautizaron Jesús Salvador Terán Mavarez. De padre zuliano y madre trujillana vio luz en Cabimas, siendo el benjamín de una numerosa familia. Nació con el talento artístico inconmensurable, que desde muy niño le permitió ser un excelente declamador, cantante, animador, creador de versificaciones, cuatrista y humorista natural. La gente lo llamó “Chavín” vocablo gracioso que se convirtió en su etiqueta, su marca artística, relacionado con el chavo, es decir, el pequeño.

Destacó como estudiante de electricidad en el Politécnico de Valencia. Después cursó estudios de Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Los Andes (ULA), Mérida. En esa ciudad compartió parrandas con Gualberto Ibarreto y Astolfo Romero, mientras estudiaba. Se hizo amigo de Enrique Hidalgo, el célebre compositor y mandolinista oriundo del estado Anzoátegui.

En 1975 entró al mundo de la gaita con la agrupación Los Azulejos, donde grabó “Tres Estrellas” de su autoría y versionó el tema “El Garrafón” de Enrique Hidalgo. En 1977 se incorporó a “El coloso de cantares” Rincón Morales, allí compartió los escenarios con Pablo Grey, Fernando Rincón, Luis Germán Briceño  y Lula López. Con ellos logró éxitos nacionales con los temas de su autoría “Grito Guerrero” (1981) y “Venezuela Galopante” (1979), dos hermosas gaitas nacionalistas, la última versionada por Rafael Pollo Brito en su álbum “Se canta venezolano” del año 2008.

Otra gaita romántica icónica en su voz es “Nunca es tarde para amar” del compositor Lenín Pulgar en 1981, como también lo son “Pasión Gaitera” de Rafael Rodríguez grabada en 1978 y el celebrado “Popurrí Aniversario” de 1978, compuesto por Humberto “Mamaota” Rodríguez.

En  el año 1986 fue llamado para integrar Cardenales del Éxito, en el rol de solista y animador estelar. Pegó en la radio temas como “Cosas Nuestras” y “La Feria”,  composición de Danilo Bautista; “Huele a Navidad” de Ricardo Hernández, “Tatuaje Zuliano”,  ambas en 1994, y “Siete Estrellas” de Rafael Rodríguez en 1995. Cuando se produjo una división del conjunto gaitero, se marchó de la divisa roja con el empresario Carlos Castillo para VHG, nombre creado por Chavín: Venezuela Habla Cantando, parafraseando el tema de la compositora Conny Méndez. Desde el año 2007 pertenece a la agrupación que lidera Ricardo Portillo  llamada  Amparito Show.

También hizo historia cantando guarachas con el Súper Combo Los Tropicales, con ellos grabó el tema “El Pescador” y “Maracaibo consentida” a principio del decenio 1980. Fue el carismático presentador de esa gran orquesta que contaba con los arreglos del genio musical Pepino Terenzio, compartiendo escenarios con los solistas cabimenses Nilka Riera y Oscar Borjas.

En paralelo a la gaita, Chavín siempre ha cultivado el canto venezolano, el merengue oriental, la danza, la décima; primero con el grupo de Aguinalderos de Mérida. Después hizo un álbum criollo junto a Enrique Hidalgo y tuvo múltiples actuaciones en festivales y salas de espectáculos con su agrupación Venezuela Habla Cantando dirigida por el poli-instrumentista  Rayban Zapata.

Su participación en el relanzamiento del Festival “Una gaita para el Zulia” fue brillante, al interpretar el tema “La gaita que yo te canto” del maestro Luis Oquendo Delgado:

“Con la Virgen de la mano
y extasiado con su encanto
Zulia querido te canto
con la gaita que mereces
y desde donde el sol crece
hasta el lar del Catatumbo
yo le elevo Zulia al mundo
con el amor más ufano”

(Universidad de la Gaita, 1984)

Fue animador de la edición de 1991, realizada en la Plaza de Toros de Maracaibo, donde compartimos esa responsabilidad, evento que transmitió para todo el país la novel televisora Televén.

Cuando cesaba cada temporada gaitera, Chavín se dedicaba por entero a hacer radio. Primero a través de Selecta 1390AM, luego a través de Radio Calendario con su programa madrugador “Concierto de Ordeño” y a partir de septiembre “Gaiteando con Chavín” que se convirtió en la referencia de los mediodías.

Cuando  el Padre Gustavo Ocando Yamarte fundó el canal Niños Cantores Televisión en 1987,  Jesús Salvador Terán fue animador del programa juvenil “Competencia” junto a la talentosa locutora caraqueña Marlene de Ruido, bajo la producción de Juan José Villalobos y la dirección de Víctor Ruido, un espacio que contó con la alta sintonía de los jóvenes, estudiantes y de las familias en general.

Actualmente comparte su tiempo con sus cinco hijos, dos larenses; Diego Luis y María Gabriela y tres zulianas: Janina, Jennifer y la menor María Milagros. Ellos representan el mayor afecto para él, son el motor que impulsa su vida. Es inmenso el amor que como padre ha sabido profesarles.

Chavín planea su tercer matrimonio con la señora  Carmen Barboza,  quien lo acompaña, lo apoya y protege. Con renovado entusiasmo relanza su carrera como cantante al lado  de Ricardo Portillo, sin duda su amigo leal y cercano. Con él vivió la dolorosa ruptura con Cardenales del Éxito, cuando la directiva de la agrupación les informó: “No seguirían en sus filas por viejos”.  Ellos  no se rindieron ante la afrenta, grabaron el tema irónico “Los Viejitos” y continuaron con sus exitosas carreras.

El momento más aciago lo vivió Jesús Salvador el 20 de septiembre de 1995, cuando era director de Cardenales del Éxito. Ese día  salió en el primer vuelo hacia Caracas, para entregar al sello disquero la producción de su agrupación para esa temporada.  Al llegar a Maiquetía arreció el dolor de cabeza que desde la madrugada lo había molestado y se desvaneció en una banca del aeródromo. Era un accidente cerebro vascular (Ictus hemorrágico) que lo tuvo al borde de la muerte en el Hospital Militar de Vargas, del cual se ha recuperado parcialmente, afectándole su memoria lingüística y la genial verbalización que siempre poseyó.

Recién me confesó que en los días post-trauma cerebral, pensó en suicidarse, incluso sintió que la muerte lo acechaba. Eso lo llevó a entregarle las llaves de su casa ubicada en la “Villa Gaitera” a sus vecinos, por si algún percance le ocurría. Hoy en día se arrepiente de ello y ora a Dios para que le conceda una larga vida y pueda seguir cantando, ayudando a gente amiga, protegiendo a sus hijos y así honrar el nombre con el que definieron su camino de hombre creyente: Jesús Salvador, la voz de nuestra feria y del canto de amor a la patria.

“Venezuela estrella
que vas galopante
por grandes caminos
vamos adelante
siempre pa´ lante
buscando de corazón
la fe y la enseñanza
del Libertador”
("Venezuela galopante", Rincón Morales, 1979)

Recordemos siempre su célebre frase, su grito de guerra en los escenarios: “Venezuela no es una moda, Venezuela es para siempre”. Chavín, chavo, hermanito menor, gran sagitario gaitero; celebramos tus 61 años de vida plena. Sigue amando a tu tierra, porque como bien nos enseñaste: “Venezuela es una vela que no la apaga nadie” como lo entonaste con Cardenales del Éxito para la posteridad:

“¿De qué te sirve llevar
como adorno el estandarte
sin sentirlo y sin querer
si la patria es para amarle?
¿De qué te sirve llevar
por toda ruta y camino?
Venezuela hay que cuidarla
y lucha por su destino”

("Siete estrellas", Rafael Rodríguez, 1995)

Twitter: @leonmagnom

 

La fotografía y la vorágine tecnológica actual

Twitter: @leonmagnom

Se cumplieron 186 años de la aparición en la escena mediática de la primera fotografía, tomada por Nicéphore Niépce quien la tituló “Visión desde la ventana de Le Gras”, en 1826.  Para ello necesitó un tiempo de exposición de casi 8 horas para su captura.  Por otro lado se cumplieron 173 años del aporte  del pionero Louis Daguerre con su daguerrotipia,  hecho que dio inicio a  la documentación  visual de  dos  siglos de historia de la humanidad.

Entramos al siglo XXI con fotografías por doquier, las cámaras están en todas partes, cardúmenes de fotos salen desde los teléfonos móviles, cámaras de seguridad, de la inmensa gama de cámaras digitales, algunas del tamaño de una paledoña o galleta. Eso ha generado otro lenguaje  fotográfico, distinto al lenguaje artístico, científico o periodístico, que conocimos a  través  de las lentes del siglo XX.

La polígrafa norteamericana Susan Sontog, en su libro “Sobre la fotografía” afirmó: “Coleccionar fotografías es coleccionar el mundo” (Edhasa, 1981). Yo agrego; coleccionar fotografías es una tentativa de poseer el mundo, atrapar tu pequeño universo citadino, es pretender domar ese rebaño salvaje de imágenes que nos llegan por la computadora, el móvil,  la televisión por cable,  periódicos  impresos; con una constancia  de catarata avasallante. En esta era de la sociedad de la información, marcada por las nuevas tecnologías, casi todos somos fotógrafos, y ahora con el servicio “Internet de las cosas”  y el proyecto de “ciudades inteligentes” que promueve  Telefónica España, hasta máquinas que se convierten en  fotógrafos tienen su autonomía. En su portal www.telefonica.com podemos ver los avances de “Smart-Santander”, la primera ciudad inteligente de España, bajo el patrocinio de Telefónica, una  empresa con 85 años de trayectoria.

El concepto clásico de paparazzi, tal como surgió en la película italiana “La Dolce Vita” de Federico Fellini en 1960, quedó extinguido. Ahora un botones de hotel te puede retratar, o el taxista,  quizá la adolescente que pasa por la acera de enfrente y contempla al sujeto fotografiable; cada uno de ellos puede ser  el personaje mítico de la cinta de Fellini, Signore Paparazzo,  contando a través de sus imágenes, no los intríngulis de la bohemia en Roma, sino de su ciudad  con sus habitantes y sus   pasiones.

En los últimos años, la policía de Los Ángeles en California  ha atendido casos de violencia racial, violencia de género, asaltos, venta ilegal de drogas,  basándose en las fotografías como pruebas, siendo éstas tomadas desde teléfonos inteligentes, a través de discretas ventanas. A veces esos fotogramas los  ponen a circular   por correos electrónicos o por bluetooth, con la discreción propia del secreto espectador, y luego se hacen del dominio público. Nadie está exento de ser fotografiado, es una especie de abolición de la privacidad. Recién leíamos en la Revista Ñ de Argentina, el caso de un turista Italiano que fue fotografiado en una reunión muy íntima en Marruecos, días después de ese evento recibió una felicitación donde le decían que lo habían visto celebrando  en la fiesta mora. La nota congraciándose con él, le llegó  de los Estados Unidos, cosa que él no podía explicarse. La razón de este  amistoso reporte  es que  una de las mujeres que  asistió a la pequeña fiesta en el zoco marroquí, subió a su Facebook una instantánea del grupo celebrando, y uno de sus contactos en esa red social la vio en Connecticut, y éste resultó ser el amigo que  felicitó al  sorprendido turista italiano.

¿Quién puede ahora  llamarse fotógrafo profesional? Sobre todo con la proliferación de cámaras con autoenfoque y con regulador digital de la luz. Y luego todos los programas que tenemos en las computadoras para retocar esas imágenes captadas, para modificarlas a placer o editarlas. ¿Dónde queda el ojo artístico que atrapa los momentos, personajes, encuadres mágicos del tiempo. ¿Cómo retratar la historia en su cauce y detenerla en una imagen reveladora?

Me impresionó escuchar en una conferencia en el Centro Bicentenario de Cultura “Juan de Dios Martínez” del municipio San Francisco al hijo de Ernesto “Che” Guevara, Camilo, quien es un buen fotógrafo cubano. Allí contó cómo su padre fue un apasionado de la fotografía desde los nueve años, pues a esa edad  su madre le regaló una cámara muy elemental, en Córdoba donde vivió de niño. Luego en México, a principios del decenio de los 50, Ernesto Guevara se ganó la vida haciendo fotografías, hasta que en 1956 se embarcó en el Gramma junto al primer contingente del ejército rebelde que fondeó en los pantanos sureños  de Cuba, liderado por Fidel Castro.

El semiólogo francés Roland Barthes en su obra “La cámara lúcida” de 1980 nos relata: “Cuando me siento observado por el objetivo todo cambia, me constituyo en el acto de posar, me fabrico instantáneamente otro cuerpo, me transformo por adelantado en imagen.” Hoy en día, no tenemos conciencia de cuándo nos fotografían, o lo sabemos y nos parece parte de la rutina diaria. Aquellas fotografías posadas por minutos, sólo existen para la industria de la publicidad, de la moda y del espectáculo. Se acabó el miedo a dar una foto que puede propiciar actos de magia negra, por el contrario es un honor aparecer en la revistas banales de sociales, de foto-rumbas, con collages interminables de imágenes grupales sin texto.

Se plantea un paradigma distinto al que vivía la Francia barthesiana  cuatro décadas atrás. Ahora cada individuo puede ser el objeto fotografiado sin percatarse, aleatoriamente retratado. Confiesa el sabio Barthes: “Yo quisiera en suma que mi imagen, móvil, sometida al traqueteo de mil fotos cambiantes a merced de las situaciones, de edades, coincida siempre con mi yo profundo, soy condenado por la fotografía a tener siempre un aspecto” (Paidos, 1980).

La mayoría de la gente siente que no debe solicitarle permiso a nadie para publicar fotografías de eventos familiares, musicales o comerciales. Se expone a la gente inconsultamente, sólo se enteran cuando llegan las notificaciones, las etiquetas, los comentarios a posteriori.

El novelista  André Malraux quizá se había adelantado a este escenario del 2012 cuando definió la diseminación del arte fotográfico como: “El museo sin muros”. En los centros comerciales, en las universidades de cada ciudad, actualmente hemos museizado la realidad que nos rodea,   la que captamos en imágenes digitales.

Maracaibo signada por ser cuna del cine en Venezuela (1897), es una de las ciudades más fotografiadas en sus iconos arquitectónicos:  la Basílica de la Chiquinquirá, el Puente sobre el Lago, la Vereda del Lago, el Hotel del Lago, el Teatro Baralt, sus balancines y campos petroleros, que  están presentes en millones de postales  recorriendo el mundo. Los nativos digitales marabinos han creado un nuevo lenguaje fotográfico, intenso, voluminoso, que constantemente nos muestra la ciudad  con sus nuevos rostros, con sus quehaceres  siglo XXI, utilizando los nuevos códigos que se generan de las tecnologías de información y comunicación: TIC.

La labor de fotógrafos marabinos pioneros como  Alberto Frangiéh, Guillermo Ríos, Álvaro Chirinos, Pancho Villasmil, Audio Cepeda, Luis Socorro, Alejandro Vásquez, Luis Pire,  Adolfredo Palencia, Ernesto Morales es reconocida y admirada por la crítica y por sus coterráneos. Pero ahora nace esta generación de fotógrafos furtivos, ojos digitales que están en todas partes, que acechan por doquier, indómitos.

Los ciudadanos ahora se convierten en  un potencial captador de gráficas, y aunque no logren los niveles estéticos de los artistas pioneros de la fotografía zuliana, ellos persisten en su  labor paparázzica.

La ansiedad indiscriminada de ser fotografiado se corresponde con la necesidad de ser importante, de ser admirado y deseado según lo analiza en su obra Susan Sontag. Se supone entonces que lo fotografiado es más relevante, más reconocido, más importante.

Sin embargo, la práctica sin el apresto necesario, sin las capacidades indispensables, con componentes electrónicos que alcahuetean la falta de talento, sólo logran banalizar ese arte, disciplina que le ha dado otros rostros al planeta, que ha recreado la historia en imágenes y ha atrapado el tiempo y sus espacios.

Lector, en este momento mira a los lados, quizás  estés en el encuadre de algún nativo digital, ten cuidado, porque te pueden agarrar  movido en la foto…

 


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