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Sabor Gaitero SaborGaitero.com El Rey Pionero!! Mejor y más complero portal de gaitas de la red. http://www.saborgaitero.com/index.php/component/content/frontpage Fri, 25 Apr 2014 00:31:19 +0000 es-es AUDIO: Saludo de Navidad de León y Mariana http://www.saborgaitero.com/index.php/sabor/93-audio/1122-audio-saludo-de-navidad-de-leon-y-mariana http://www.saborgaitero.com/index.php/sabor/93-audio/1122-audio-saludo-de-navidad-de-leon-y-mariana Saludo de Navidad de León Magno Montiel y Mariana Ferrer Mello para Fe y Alegría 88.1FM

{mp3}saludo navidad 2011{/mp3}

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frontpage Wed, 14 Dec 2011 18:00:02 +0000
El show de ¿Cómo se toca el furro? http://www.saborgaitero.com/index.php/la-gaita/fotografia/1120-el-show-de-icomo-se-toca-el-furro http://www.saborgaitero.com/index.php/la-gaita/fotografia/1120-el-show-de-icomo-se-toca-el-furro


Ozías Acosta, León Magno Montiel y Leonardo Villalobos le explican al público de la Feria del Lago ¿Cómo se toca el furro?

El instrumento puntero
de la gaita original
es el furro el principal
que lleva el golpe pascuero
Astolfo Romero, 1990

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frontpage Thu, 08 Dec 2011 22:42:54 +0000
"Y de noche mirando hacia Amparo, desde lejos se ve el Angelito..." http://www.saborgaitero.com/index.php/zulianidad/historia/1107-qy-de-noche-mirando-hacia-amparo-desde-lejos-se-ve-el-angelitoq http://www.saborgaitero.com/index.php/zulianidad/historia/1107-qy-de-noche-mirando-hacia-amparo-desde-lejos-se-ve-el-angelitoq

Maracaibo se caracteriza por los tradicionales encendidos de luces que dan inicio formal a la navidad en la ciudad. Primero fue la avenida Bella Vista y este viernes, 11 de noviembre, a las 6 de la tarde Corpoelec encenderá el famoso Ángel de Amparo, ícono tradicional de la navidad marabina.

El encendido se llevará a cabo en el Centro de Operaciones “Teolindo Álvarez”, mejor conocido como Enelven de Amparo, ubicado en el sector Amparo de Maracaibo.

Historia del Ángel de Amparo

El 15 de febrero de 1971, se invitó al personal de la empresa eléctrica del estado a participar en el concurso "Un Diseño de Navidad para la Torre de Amparo", con la finalidad de seleccionar una figura emblemática para el Centro de Trabajo "Teolindo Alvarez" ubicado en el sector de Amparo en Maracaibo.

Se obtuvieron muchos diseños, desde pesebres hasta guirnaldas, y el seleccionado fue la figura de un ángel creado por un equipo de trabajadores del área de dibujo. Un jurado seleccionó el diseño por considerar que cada año, cuando se encendieran las luces y apareciera la figura, se evocaría el pasaje bíblico en el que el Ángel Gabriel anunciaba a María el nacimiento del niño Jesús.

En diciembre de 1973 hizo su aparición el Ángel de Amparo, causando gran admiración entre los marabinos; ese ángel tenía luces de colores y sólo podía ser apreciado desde el norte y el sur, mientras que en los otros dos puntos sólo se percibía como una línea de luz sin figura definida.

En la navidad de 1975 se engalanó con un diseño tridimensional y un nuevo traje, completamente transparente y compuesto por más de mil 800 bombillos, que permite sea observado desde cualquier sitio de la ciudad.

Hoy en día el Ángel de Amparo es orgullo de los habitantes de Maracaibo. No tiene raza, color, inclinación política ni clase social y cada año anuncia la celebración del día de la Virgen de Chiquinquirá y la llegada de la Navidad.

 

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frontpage Thu, 10 Nov 2011 15:10:20 +0000
Dos pasiones y un nombre: León Magno Montiel http://www.saborgaitero.com/index.php/sabor/sabor-historia/1140-dos-pasiones-y-un-nombre-leon-magno-montiel http://www.saborgaitero.com/index.php/sabor/sabor-historia/1140-dos-pasiones-y-un-nombre-leon-magno-montiel

Cuando se le pregunta a León Magno Montiel por dos de sus grandes pasiones –la gaita y la radio- rememora a su padre, Luis Nemesio Montiel, de ascendencia wayuu y quien fuera conductor de una unidad de nuestros ya icónicos carritos por puesto, quien en un solo instante, a bordo del vehículo que le daba sustento y quizás sin saberlo, plasmó la mayor influencia y el destino que definiría el modus vivendi de su hijo, que apenas contaba con siete años.

La noticia que desgarró al Zulia el 8 de noviembre de 1969, aturdió hasta la desesperación a don Nemesio, quien golpeando de dolor el volante, expresaba la honda pena que causaba la abrupta muerte de Ricardo Aguirre, un hecho acaecido esa misma madrugada lluviosa, y que la radio informaba mientras sonaba el extenso repertorio que lo llevó al éxito con una carrera profesional de sólo ocho años, que lo consagró eternamente con el bien ganado epíteto de “El Monumental de la Gaita”.

Fue en ese instante cuando León Magno, cuyo nombre pontificio y definitorio escogió su padre, descubrió el enorme poder de la comunicación masiva, y más especialmente, la extraordinaria capacidad de acompañamiento de la radio. Ese mismo día se dio cuenta del peso que tenía una figura como Ricardo Aguirre, quien había logrado captar y masificar las vivencias, sentimientos y reclamos de los sectores populares a través de la gaita.

León había nacido en el seno de la humilde familia conformada por Luis Nemesio Montiel y Olga Josefina Villalobos, el jueves 8 de febrero de 1962, el mismo año que se fundaron los Cardenales –todavía no tenían el apellido “del Éxito”- y se inauguró el Puente sobre el Lago “General Rafael Urdaneta”. Con el paso de los años ha llegado a autodefinirse como acuariano, signo que comparte orgullosamente con Antonio José de Sucre “El Gran Mariscal de Ayacucho”; y en base al año de su nacimiento, sería el Tigre quien definiría sus características, de acuerdo al horóscopo chino; dos coincidencias astrales en las que coincidía con “El Parroquiano” Astolfo Romero, con quien además compartía el día natal.

Con su hermano Leandro, apenas un año menor, desarrolló un poderoso lazo de amistad producto de la afinidad que compartían por la música y la comunicación, pasiones que los unieron desde que eran niños, en las aulas de la Escuela “Gabriela Mistral”, en el barrio Amparo de Maracaibo, donde, con el gran carisma que ya lo caracterizaba, Leandro lograba avanzar en las asignaturas menos agradables para sus intereses, haciendo gala de una inteligencia emocional envidiable para su edad; mientras que León incursionaba como narrador del Radio-Periódico y descollaba como animador de los actos escolares.

El amor lo conoció en los salones del Colegio Gonzaga, en los ojos aguarapaos de Marisela Virginia, una mujer que encarna las más notables características de su padre Rufo Árraga, entre ellas la vocación por la enseñanza y un fuerte carácter matizado por un aura de serenidad, el contraste perfecto para un temple explosivo, apasionado y temperamental como el de León.

Con apenas 20 años emprendió el viaje de un matrimonio que bendijeron los jesuitas en el Salón de Usos Múltiples del Colegio Gonzaga, mientras una campana de arroz esperaba por los novios en el aula 1A, que había sido escenario del noviazgo de los dos alumnos. Desde entonces, Javier Duplá, sacerdote jesuita, es el mentor espiritual de la familia que conformaron León y Marisela en 1982 y que dio como frutos a Nairuma –la primogénita, en wayuu- Virginia, León Magno Jacob y Neimarú Alejandra.

La seducción que ha ejercido la radio en la vida de León ha ido a la par con su historia personal, así que cuando nacía Nairuma, en 1983, tomaba el curso de locución para docentes al cual convocaba el entonces Ministerio de Transporte y Comunicaciones, debido a su condición de profesor de Artes Escénicas en el Gonzaga, y ya estaba frente a los micrófonos con su primer programa dedicado a la salsa y los géneros caribeños, de nombre “Caribana”, al lado de su amigo Evaristo Pérez en la emisora Radio Selecta 1390; y también conducía el espacio “En tiempo de Jazz”.

En paralelo, cursaba estudios de Letras en la Universidad del Zulia (LUZ), hasta que ese mismo año se abrió la convocatoria para la pruebas aptitudinales de la recién creada Universidad Católica “Cecilio Acosta” (UNICA), quedando seleccionado para la primera cohorte que ingresó al programa de Artes Plásticas y Música, adscrito a la Facultad de Bellas Artes. Previamente ya había estudiado canto coral, teoría y solfeo en el Conservatorio “José Luis Paz”, en un interés continuo por desarrollar su potencial en el área. Desde esta época conserva la amistad con el reconocido compositor Ricardo Hernández, quien fuera figura protagónica del boom comercial del Guaco de los ochenta.

No fue fácil para un espíritu como el de León adaptarse a las exigencias de un sistema rectilíneo como el de la UNICA, regido por la Iglesia Católica bajo la égida de Monseñor Domingo Roa Pérez, en aquel momento. A pesar de su clara vocación, la asistencia a clases fue una de las demandas más difíciles de cumplir por quien ya vivía de la radio. Decidió dejar la carrera de Música, y optó por ingresar al programa de Comunicación Social de la misma universidad, pero la situación no fue muy diferente.

Los obstáculos para proseguir académicamente no mermaron en lo absoluto el entusiasmo de León por las ondas hertzianas, por el contrario, le dieron el impulso para fundar, en 1984, el pionero de la difusión de la gaita todo el año, su programa Sabor Gaitero, que contó con el apadrinamiento de Rafael Mena, quien le abrió las puertas de Radio Calendario 1020 para la entonces osada propuesta. Los más acérrimos defensores de la gaita le incriminaron anticipadamente la culpa por la muerte del género, al sacarla de la época decembrina, mientras en términos de audiencia y patrocinios el espacio crecía como la espuma. El tiempo le dio la razón, y son otras las razones por la cuales la gaita se encuentra en crisis, aún en la actualidad.

Entre esos patrocinantes se encontraba Centro 99, que entonces era una tienda en la calle 99 del Casco Central de Maracaibo, y con cuyos fundadores estableció una estrecha relación de amistad, más allá de lo profesional, de donde emergió otro de sus mejores amigos y también compadre, Marlo Reyes.

Entre Radio Calendario 1020 y Radio Aeropuerto 1220 transcurrían los días de quien llegó a ganarse el premio de “Tu locutor favorito”, cuando en 1986 llegó al mundo León Magno Jacob, el segundo hijo de la joven pareja conformada por León y Marisela, quien entonces cursaba estudios de Orientación en LUZ.  Ese mismo año se integró al staff de Sabor Gaitero el locutor, animador y humorista Javier Margarito Bertel, cuya amistad también se ha cimentado a la par de los éxitos que ambos han alcanzado.

La excelencia como hábito lo llevó a ocupar el cargo de director de Radio Calendario 1020 desde 1989 hasta 1995, período en el cual tuvo ante sí el reto de dirigir el Circuito Continente a nivel nacional, durante el lapso entre 1990 y 1992, y de transmitir para todo el país Sabor Gaitero, convirtiéndose en el primer programa de gaitas en lograr la hazaña de convencer a toda Venezuela sobre la atemporalidad del llamado “género pascuero”. El reconocimiento traspasó las cabinas, al ser seleccionado como animador de los festivales “Una Gaita para el Zulia” organizados por Industrias Pampero, responsabilidad que asumió durante tres años consecutivos, desde 1989 hasta 1991, compartiendo escenario con grandes figuras del espectáculo regional y nacional como Cayito Aponte, Maite Delgado y Jesús Terán “Chavín”.

Luego del nacimiento de Neimarú Alejandra en 1991, León Magno tomó la determinación definitiva de darle más tiempo de calidad a su familia, y radicarse de nuevo en Maracaibo, ya que la dirección del circuito le exigía la presencia continua en la ciudad de Caracas. Siguió ininterrumpidamente con su programa Sabor Gaitero y decidió retomar los estudios de Comunicación Social, en esta oportunidad en la Universidad del Zulia.

Sabor Gaitero, que pudiera considerarse como su cuarto vástago, ya tenía 10 años en el aire en 1994, y habían pasado por sus aulas –así lo considero- Moraima Gutiérrez, recordada por la calidez e intimidad de sus entrevistas de personalidad, que fueron pioneras en los programas de gaita; su hermano Leandro Lenín y Ozías Acosta quienes conformaron una dupla de inteligencia, chispa y humor que recorría calles y avenidas para premiar con alegría a chóferes y transeúntes; y Enrique Quiroz con su ya histórico personaje de la Tía Edilia.

El espíritu mutante e innovador de su creador, hizo que Sabor Gaitero llegará a su primera década convertido en un referente nacional de la radio y de la gaita, cuando las transmisiones aún se hacían por precarias líneas telefónicas, y ni se soñaba con los mensajes de texto que después serían –para desgracia del invento de Marconi- el contenido principal de muchos programas.

El inicio del segundo decenio de Sabor Gaitero significó la llegada de Alfredo Arrieta “El Primacho”, uno de los grandes cronistas de la gaita, quien con su marusateca -del maracucho marusa, que significa bolsa, combinado con teca, que significa armario o caja en griego- cargada de discos de vinilo, recortes de periódicos, fotografías, entre otros artículos de colección, imprimió al programa un cariz historiográfico, gracias a una prodigiosa memoria por los hechos de la gaita.

Tras más de diez años en amplitud modulada, la irrupción de la frecuencia modulada representó un nuevo reto para León Magno Montiel, pero el cambio no fue brusco, y se inició con la transmisión simultánea del programa por Radio Calendario 1020 y Radio Aeropuerto 1220 en AM, y por la 95.5FM.

Un nuevo cambio para la vigencia del programa se produjo con la migración definitiva a la FM, en 1996, cuando se iniciaron las transmisiones de Sabor Gaitero en Sabor 106.5, perteneciente a la Organización Higuera Miranda, en la sede de la legendaria Fonoplatea de los Éxitos, en el horario de 12:30 a 3pm. León estaba ya culminando su carrera de Comunicación Social y descollaba como un gran entrevistador, por lo que el espacio dejó de ser un programa de gaitas exclusivamente, para convertirse en un puerto donde atracaban las más destacadas personalidades del ambiente noticioso local, nacional e internacional, todos atraídos por el perfil del único animador de radio que conozco que no se sentaba y utilizaba un micrófono inalámbrico para moverse a placer por la amplia cabina. En ese escenario empezó a relucir como voz comercial el hoy desaparecido Andric Lugo.

En 1998 obtuvo su título de Comunicador Social de LUZ, no sin haber tenido que defender en varios enfrentamientos el rol del locutor como una de las facetas del ejercicio profesional ante los más retrógrados docentes.

Cuando los productores audiovisuales Jesús Alberto González y Luis Fernando Gómez se acercaron para proponerle ser el conductor de un programa de televisión, León sacó esa misma defensa apasionada por la radio, argumentando que había sido ese el medio que lo había dado a conocer y que constituía su modus vivendi. No obstante, como hombre de retos aceptó ser el conductor de Magno, un programa musical que se transmitía en vivo desde la Plaza República, estrenado en el año 2000 por Global TV, y que le valdría el Premio Regional de Periodismo “Ignacio De La Cruz” en el año 2002.

Había nacido una nueva pasión: la televisión. Los sucesos que marcaron la historia venezolana entre diciembre de 2002 y enero de 2003 truncaron la continuidad de Magno en el aire, pero pocos meses después, y debido a la coyuntura que vivía el país, el mismo equipo se dispuso a producir Conexión Global, un programa de entrevistas, que se transmitía a las 7 de la mañana, donde los discos y los libros –sus objetos más preciados- siempre se compaginaron con las páginas de periódicos y las entrevistas de actualidad.

Mientras tanto ya se gestaba el portal www.saborgaitero.com, una idea que había surgido durante sus viajes como parte de la comitiva de los Toros del Zulia SBC, cuando descubrió el alcance y la inmediatez de los portales y sitios en Internet. Estaba latente la idea de hacer un libro con todos los testimonios y crónicas recabadas durante la historia de Sabor Gaitero, pero colocarlo al alcance de todos a través de un medio de acceso gratuito, no limitado por el soporte ni el tiraje, fue el chispazo que encendió la mecha del primer portal -sitio web que sirve de puerta de entrada  para ofrecer al usuario, de forma fácil e integrada, el acceso a una serie de recursos y de servicios relacionados a un mismo tema- sobre gaita en Internet.

El alumbramiento de www.saborgaitero.com, quinto hijo de León, quien ya era abuelo de su primera nieta, Virginia Elizabeth, nacida en 2002, se produjo el 8 de septiembre de 2003, en el marco de la celebración del cumpleaños 474 de Maracaibo. Pocos días después nació su segundo nieto, Carlo Magno Torres Montiel.

En junio de 2004, el jurado de la Fundación Premio Nacional de Periodismo le concedió a León Magno Montiel una mención honorífica del mismo por su trabajo de investigación para el portal www.saborgaitero.com

Las ideas innovadoras seguían rondando la mente inquieta de León, y más ahora que Sabor Gaitero había llegado a los veinte años ininterrumpidos de transmisión. Tras nueve años en Sabor 106.5, y con la efervescencia de la nueva pasión por la televisión, se le ocurrió llevar a la pantalla chica el programa que durante dos décadas había radiodifundido las biografías, anécdotas, grabaciones y testimonios de los más célebres gaiteros, para mostrar las caras de quienes hacían la gaita, soportado por el portal www.saborgaitero.com y un gran equipo de profesionales de la comunicación, la música y el diseño.

Desde el 2005 hasta el 2008, Sabor Gaitero fue una franquicia de radio y televisión con gran éxito, que estuvo los primeros dos años en los medios de la Universidad “Dr. Rafael Belloso Chacín” (URBE FM y URBE Televisión) y el último en Televiza, del Circuito CRB. Pero León quiso dejar otra huella indeleble en su historia personal, y se dedicó a producir tres discos de colección con su propia agrupación, donde se reunieron los más destacados solistas e intérpretes de la gaita. Así nacieron otros tres hijos: “Esencia y Vanguardia” (2006), “Álbum Raigal” (2007) y “Un Furro en la Piel” (2008). En el 2006 también veía la luz su tercera nieta, Paola, la más parecida a su abuelo.

La partida de su padre Luis Nemesio y de su hermano Leandro fueron duras experiencias que aplacaron la explosividad de su carácter, no obstante sigue siendo un eterno desvelado por las dos pasiones que marcaron desde niño su destino: la radio y la gaita. Su esposa Marisela, sus hijos Nairuma, León y Neimarú, así como sus nietos Virginia, Carlo, Paola y Marco, nacido en 2011 son el motor de quien hoy celebra medio siglo en la carretera de la vida: León Magno Montiel.

Twitter: @mferrermello

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frontpage Wed, 08 Feb 2012 05:00:11 +0000
El Centro de Educación Popular “Jesús Rosario Ortega” (CEP) http://www.saborgaitero.com/index.php/zulianidad/cultura/1163--el-centro-de-educacion-popular-jesus-rosario-ortega-cep- http://www.saborgaitero.com/index.php/zulianidad/cultura/1163--el-centro-de-educacion-popular-jesus-rosario-ortega-cep-

En una comunidad ancestral, al norte de la ciudad de Maracaibo nace el Centro de Educación Popular “Jesús Rosario Ortega” (CEP). Santa Rosa de Agua es un pueblo con  más 250 años de historia ligada a la etnia Añú o Paraujana.

Gente ribereña, descendientes de los Arahuacos construyeron sus viviendas palafiticas sobre las aguas del Gran Lago de Maracaibo, porque “llegamos tarde cuando El Padre repartió la tierra, entonces nos tocó vivir sobre el agua” (Mitología Añú).

La reconquista de la esencia Añú se organiza y se ejecuta desde hace 35 años en el Centro de Educación Popular “Jesús Rosario Ortega”, auténtica institución de participación colectiva, consciente y entusiasta para la solución de los problemas que aquejan a la histórica comunidad de Santa Rosa de Agua, además de ser un oasis para la muestra cultural del modo de vivir su cosmogonía mitológica, las necesidades espirituales y del  cuerpo, conservación del ambiente, el enriquecimiento intelectual y tecnológico, el esparcimiento, el deporte y las relaciones entre iguales.

El origen del Centro de Educación Popular “Jesús Rosario Ortega” se debe a la generosidad, a la convivencia y a la esperanza de la comunidad, que impacta a quien se acerca. Nació entre los manglares del Caño de Montecristo con un grupo de jóvenes que se sintieron parte de su vida. Estos soñadores eran estudiantes de carreras sin culminar, se unieron a poetas dispuestos a fraguarle una salida de vida a Santa Rosa de Agua y a algunos sabios y sabias Añú, que indicaron el camino que une el pasado ancestral con el presente, proyectando un futuro que permite tejer los sueños de la colectividad en una constante e incansable vigilia.

“La historia del CEP es una historia que no ha terminado. Tiene el efecto del fuego, nada le es ajeno, todo lo combustiona. El CEP es un ejemplo de la capacidad que se tiene cuando las comunidades y sus soñadores se dan la mamo” -Isabel Lossi

La parte tangible del CEP lo constituyen sus edificaciones y su gente: el edificio administrativo con su recepción atendida por personas de la comunidad, el consultorio odontológico, el taller de oftalmología de Barrio Adentro, el Infocentro, la biblioteca “Simón Palmar”. Arriba su sala de reuniones y las oficinas administrativas; y una marea de gente en un constante ir y venir, así como el comedor comunitario para los abuelos, las abuelas y los niños y niñas de la comunidad. Solo en estos dos edificios se atienden anualmente a más de 30 mil personas.

Al cruzar el puente sobre el Caño de Montecristo, nos encontramos con el Museo de los Pueblos de Agua “Indio Miguel” (MUPAIM), con su Gran Teatro del Pueblo Añú, para 100 personas, el parque infantil “El Barco de los Sueños”, el Bohío “La Guachafita” para el esparcimiento y la contemplación, la Gran Terraza del Pueblo, la Sala de Exposición Permanente del Bosque del Manglar, los consultorios de odontología y oftalmología de Barrio Adentro. El la parte alta está Radio Coquivacoa 94.3FM, auténtica emisora comunitaria y participativa del pueblo Añú, cargada de programación producida por gente de la comunidad de Santa Rosa de Agua. También nos encontramos con la disciplina ancestral de los japoneses: el Dojo Kendan de la organización nacional de karate Tanabe. Y por supuesto gente y más gente, en un constante ir y venir, entre el canto de los pájaros del manglar, la brisa y el ciclo eterno de las mareas del caño.

Los cantos de las décimas paraujanas, la gaita de furro, la danza de Marisol Ferrari, los sonidos de la Orquesta Infantil y Juvenil Núcleo Santa Rosa de Agua, los jóvenes con sus kimonos blancos, los propios y los extraños, la tertulia ocasional de quienes esperan ser atendidos por los médicos de Barrio Adentro, se unen a la sinfonía sonora y contemplativa del Bosque de Mangles Rojos.

Pisan las hermosas baldosas del MUPAIM alrededor de 50 mil personas anualmente, entre niños, niñas, adolescentes, adultos, abuelos y abuelas.

El Centro de Educación Popular “Jesús Rosario Ortega” es una colmena de amor en el manglar, que espera con los brazos abiertos para compartir la sabiduría contigo. El Museo de los Pueblos de Agua “Indio Miguel” es la vida eterna de los habitantes de la comunidad, que florece entre la sabiduría y la ternura de su gente, en busca de salud física y mental, crecimiento intelectual, expresión cultural, en fin cotidianidad con una enorme carga de amor entre iguales, con la gratuidad que da la generosidad de los hombres y mujeres de buena voluntad.

Álbum de Fotos del CEP

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frontpage Mon, 18 Jun 2012 16:30:00 +0000
San Francisco de Asís le cantó a la Reina Morena http://www.saborgaitero.com/index.php/zulianidad/fotografia/1209-san-francisco-de-asis-le-canto-a-la-reina-morena http://www.saborgaitero.com/index.php/zulianidad/fotografia/1209-san-francisco-de-asis-le-canto-a-la-reina-morena

Tal como lo mostraba el inmenso lienzo en el escenario, la noche del 17 de noviembre San Francisco le cantó a la Chinata. Con sus barbas castañas, su característica calva monacal y su sotana marrón con el cíngulo sanfranciscano, el santo defensor de los animales le cantó a la Reina Morena, la misma que apareció a orillas del lago Coquivacoa el 18 de noviembre de 1709.

Este Amanecer Gaitero contó con la actuación de Maragaita, Alitasía, Las Sensacionales, Los Pájaros Rojos, Los Compadres del Éxito, Mi Presente, Legados, Amparito, Zagales y la animación de León Magno Montiel.

El evento tuvo una asistencia cercana a las 20.000 personas que plenaron la avenida 40 de la Villa Bolivariana. El concierto gaitero fue transmitido por Coquivacota TV, Atel, Telecolor y en simultáneo con una red de emisoras.

El Alcalde Omar Prieto repitió su apoyo a la gaita, a la tradición chiquinquireña y a la zulianidad en el marco de la Feria del Lago 2012.

Álbum de Fotografías por Karlín Ávila

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frontpage Mon, 19 Nov 2012 17:02:49 +0000
La Bajada de la Virgen por @leonmagnom http://www.saborgaitero.com/index.php/trono/articulos/1259-la-bajada-de-la-virgen-por-leonmagnom http://www.saborgaitero.com/index.php/trono/articulos/1259-la-bajada-de-la-virgen-por-leonmagnom “La razón primordial de toda su dignidad, 
radica en que es madre del Mesías, 
co-redentora y reina universal”
Leonardo Boff (Brasil, 1938)

La tradición marabina nos enseña que el último sábado del mes de octubre, la Virgen Chiquinquirá  desciende de su trono para encontrarse con su pueblo. En una ceremonia muy concurrida, el retablo de la Virgen Morena desciende por el tobogán, entre una lluvia de flores y cánticos, la recibe el párroco de la Basílica y la entrega al director de la legión centenaria Servidores Marianos, los hombres de blanco. Ellos son los encargados de llevarla en hombros  por las calles y plazas de la ciudad, por los pueblos de agua en navegación de cabotaje. Ese día se activan los gaiteros para cantarle, los feligreses hacen sus promesas, un enjambre de medios cubre y transmite la ceremonia. En algunas ocasiones ha llovido copiosamente, sin embargo, la plazoleta de la Basílica se ve abarrotada de gente, todos empapados, estoicos. Así, los devotos siguen la ceremonia, escuchan los ecos de la homilía hasta el final, en medio del nocturnal.

Hace algunos años, mientras transmitía para televisión la ceremonia de la bajada, uno de los creyentes presente, me dijo: “La Chinita está feliz con la lluvia, porque ella llegó a este puerto a través del lago, entre aguaceros torrenciales que azotaban la ensenada lacustre, con vientos alisios que peinaban el atlántico colombiano y entraban por el golfo. Ella vino a preservar las aguas”.

Buscando sobre sus orígenes, consigo lo que avezados cronistas relatan: una mañana de noviembre una lavandera humilde llegó muy temprano a las orillas del Lago Coquivacoa para comenzar su faena. En medio de su rutina divisó una pequeña tabla flotando cerca de la orilla, la había empujado la marea nocturna, quizá era el producto de algún naufragio. Era un rectángulo en madera de caoba, perfecto, como un escaque.  En ese siglo XVIII, el lago era una gran confluencia de ríos diáfanos, con aguas dulces, que penetraba el sol  para hacerlas luminosas. Nuestra ciudad, era un puerto apetecido por corsarios, piratas saqueadores, marinos soñadores. La tímida anciana, de nombre María Cárdenas, al finalizar su faena se llevó la tablita a su modesta casa, construida con piedra de ojo, caña y mampostería, ubicada  en el centro del barrio El Saladillo. La colocó sobre una tinaja de agua, que estaba al lado de un pequeño aljibe. Algunos días después la vio llenarse de luz, fue el 18 de noviembre del año 1709. Ese prodigio dio nombre a la primera avenida de Maracaibo: El Milagro. Eso marcó el camino espiritual de sus habitantes, de sus hijos y de la diáspora zuliana en el mundo, que la alaba con gaitas y la llama: Chinca, Chinita o Chiquinquirá. Ricardo Aguirre con Cardenales del Éxito, interpretó el clásico que describe su milagro en la temporada 1966:

“Lavando una viejecita
a orillas de nuestro lago
ella tuvo un gran hallazgo
pues se encontró una tablita.
Terminada la faena
a su casa la llevó
la tinajita tapó
para salvarla de la arena”
(Bracho y Mavares, 1966)

Los compositores gaiteros celebran cada año esa magna fecha, los conjuntos cantan los clásicos en su honor, que durante décadas han atesorado en su repertorio. Ese día vuelve a sonar la poesía de Luis Ferrer, se escuchan los versos de su tema  “Chiquinquireña”, gaita que consideró sagrada,  grabada por Enrique Gotera en la temporada 1978:

“No pierdo las esperanzas
de vivir siempre a tu lado
y cual tierno enamorado
adorarte ciegamente.
Se me antoja de repente
de que me siento celoso
y al ver rebozar tu gozo
se me pasa nuevamente.
Dilecta, hermosa y divina
preciosa madre de Dios
como yo te quiero a vos
nadie te quiere mi China”
(La Gran Montonera, 1978)

Otro  compositor que tiene una conexión especial con la Virgen y sus misterios divinos es Ricardo Hernández, quien nació el 2 de noviembre de 1950 en el sector Tierra Negra de Maracaibo. Es un músico natural, cantante que se formó como arreglista. Además es un fervoroso chiquinquireño, que le ha compuesto muchas gaitas a la Chinata, consideradas joyas musicales por sus colegas. Durante su período como integrante del Grupo Guaco en los años 70 y 80, se hizo presente cada temporada con  su poesía sencilla, rimada en octosílabos. Muchos solistas amigos han retomado sus gaitas, nacidas de la promesa de cantarle cada año a la patrona, como señal de gratitud por su bondad y generosidad:

“El pueblo se ha estremecido con la noticia
que apareció una tablita,
su luz ilumina el cielo y se escucha un canto:
melodía divina.
Así fue como sucedió, como pasó
Chinca fue la que nuestra historia transformó
y de amor toda nuestra vida la llenó”
(Hernández, 1981)

Esa gaita la interpretó su compadre Gustavo Aguado León, líder del  Grupo Guaco, cuando comenzaban a transitar su tercera etapa evolutiva el proyecto guaquero. En 1980 se habían marchado de la agrupación Ricardo Portillo, Simón García y José Luis García quienes fungieron como líderes en la etapa anterior. Entonces Ricardo Hernández tomó el comando de los arreglos y la composición de los temas más importantes en esa emblemática divisa musical:

“Cantándole a Chiquinquirá
a mi Virgen maracaibera
el pueblo es quien la venera
cuidando su templo está”

Producto de estos  tres largos siglos de fe y religiosidad popular, hemos logrado apuntalar  una respetable cosecha artística, que ha unido con su belleza a la feligresía. Tal como  lo plasmó Renato Alonso Aguirre González en su composición “La prenda de un pueblo” en 1980, que cantó su sobrino Miguel Aguirre con la Universidad de la Gaita. Fue en el álbum “100 años de gaita”. Ese hermoso LP venía ilustrado con fotografías en sepia del puerto de Maracaibo, mostraba piraguas, un pequeño bajel y canoas entre las dársenas, fondeados en las aguas mansas del lago. A lo lejos se ve el viejo Mercado Principal con sus cúpulas de fierros coloridos, semejando una estación de trenes. La experiencia mística de Renato Aguirre, como asiduo visitante del templo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, así la expresó:

“Camino al templo sagrado
donde habita la leyenda
vengo a contemplar la prenda 
que hace siglos nos unió
mirarla me cautivó
como otras veces lo he hecho
agitándose mi pecho
contento de inspiración.
Como lo hizo aquel
quiero cantar hoy
a tu imagen fiel
tu vasallo soy
para dar en prosas
mi sentimiento de amor
lleno de calor porque la sé amar
le quiero cantar”
(Aguirre, 1980)

Desde la aparición de la Virgen en 1709, según relatan las crónicas escritas por el Hermano Lasallista Nectario María, ella ha sido símbolo de amor y unión. Debemos celebrar la fe que ha despertado en el pueblo del occidente la Virgen Guajira, como la llamó Jairo Gil,  madre mestiza con el niño Dios en sus brazos. A sus lados aparecen  San Antonio y  San Andrés. Fue coronada por decreto del Vaticano el 18 de noviembre de 1942. Esa reliquia,  es un poderoso factor de identidad regional.

Además, es la patrona de nuestra Guardia Nacional Bolivariana, componente militar creado en 1937 por el presidente Eleazar López Contreras. Desde entonces, sus oficiales van cada año hasta su templo para ofrendarle flores. Asisten a la eucaristía solemne cada 18 de noviembre, juntos los soldados, fieles y  comandantes.

Esta advocación de María no pertenece a ninguna parcialidad política, aunque hayan querido secuestrarla, administrarla a su antojo, los gobernantes de la derecha que en el pasado dirigieron al Zulia, y que, lamentablemente contaron con el silencio cómplice de algunos jerarcas de iglesia católica local. El pueblo en su dimensión más variopinta la venera, y debemos respetar esa pluralidad, ese culto ferveroso de todos sus hijos, sin distingo alguno, mucho menos aún, el partidista.

Neguito Borjas en un tema que escribió para el sonero Oscar D´León y que finalmente grabó él mismo, nos plantea:

“Con mis hermanos gaiteros
yo también quiero cantar
el golpe más popular
más alegre y más pascuero
cantarte una gaita quiero
Virgen de Chiquinquirá”
(Borjas, 1988)

Los zulianos le hemos cantado a la Chinita desde el singular voceo marabino, empleando con pundonor nuestra variante dialectal, que ha sido vehículo ideal para serenatearla, poetizarla:

“Patrona maracaibera
que con nosotros estáis
y que a tu pueblo le dais
un entusiasmo divino;
te pido por el destino
de la hermosa juventud,
acompáñamelos tú,
por los mejores caminos”
(Virgen Guaquera, 1986)

Esa gaita es del año 1986, su letra le pertenece a Heriberto Molina Vílchez y la música a Sundín Galué. La grabó Guaco con la colaboración de los artistas en boga de Sonográfica: Ilan Chester, Evio Di Marzo, Yordano, Franco de Vita, Colina, Alberto Schllesinger y Francisco Pacheco. Su primer verso dice:

“En los toques por doquiera
a nosotros te sumáis
siempre nos acompañáis
sois una China guaquera”
(Molina y Galué, 1986)

El vocablo “agnostos” en griego significa “lo desconocido”. Los agnósticos no creen en Dios porque no consiguen razones científicas que prueben su existencia. Los amigos agnósticos en esta región, reconocen que “La bajada de la Virgen” es un acto que está dentro del ideario popular. A la vez, es una bella manifestación cultural-musical. Y aunque para ellos, siga sin tener explicación científica esa masiva expresión piadosa, de igual forma, no consiguen explicar los hechos divinos que se le asocian a la patrona del pueblo; la consideran parte del sentir zuliano. Quizá sea lo más cognoscible del universo católico, el sentido maternal que ella encierra. Para ellos es preferible ver “La Bajada de la Virgen”, a ser espectador de los eventos banales y vacuos que realizan los canales comerciales de cobertura nacional, durante los fastos de Feria.

El compositor más importante de la zulianidad, Rafael Rincón González, describe así “La Bajada de la Virgen”:

“Cuando bajan a la Virgen
el cielo viene con ella,
mi Maracaibo se llena
de música, alegría
Y toda la tierra mía
Del Saladillo de siempre
A todo el Zulia lo enciende
Mi gaita que es armonía.
Ya van a prender los fuegos
la placita está repleta
truenos en Las Quince Letras
y también cucaracheros”
(Rincón González, 2008)

Según el filósofo André Comte-Sponville: “La fe se refiere al porvenir, es una utopía metafísica, una esperanza que se ha de transformar en verdad para cada creyente. Es la esperanza de que algo benévolo va a suceder o se va a revelar”. El Padre Vílchez, experto en los misterios de la dimensión mariológica, y erudito del culto a María madre, afirmaba: “Un sentimiento maternal envuelve al mundo, es el amor que genera la madre celestial”. María es co-redentora con Jesús, porque comparten la misión salvífica. En nuestras costas, esa madre tiene “la tez tostada por el sol” y su nombre es de raigambre indígena: Chiquinquirá.  Así lo han aprendido nuestros jóvenes que la ofrendan, así lo ha cantado el bardo:

“Yo vi a un joven muy inquieto
cuando la Virgen pasaba
que la gorra se quitaba
en señal de gran respeto.
Lo aplaudí y acepté el reto
y al aire lancé sincero
mi fe, mi verso, el sombrero
y todo mi amor completo”
(Gil, 2010)

En Colombia, la Virgen Chiquinquirá también tiene miles de devotos, en su templo es venerada por el pueblo del departamento de Boyacá y por millares de turistas y peregrinos. En Perú, tiene devotos, en la antigua ciudad incaica Caraz, ubicada cerca de la costa pacífica. En algún momento el pueblo zuliano, junto al boyacense y el caracino, deben realizar una gran celebración sudamericana en su honor, que la revista como la soberana mediadora de todas las gracias en estas tierras.

Ver ALBUM "Bajada de la Virgen" AQUÍ

Twitter: @leonmagnom
Correo electrónico: leonmagno@saborgaitero.com


 

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frontpage Mon, 09 Sep 2013 14:11:49 +0000
@OficialGuaco nominado al Gramófono Latino por @LeonMagnoM http://www.saborgaitero.com/index.php/guaco/articulos/1262-oficialguaco-nominado-al-gramofono-latino-por-leonmagnom http://www.saborgaitero.com/index.php/guaco/articulos/1262-oficialguaco-nominado-al-gramofono-latino-por-leonmagnom Cuando Emile Berliner creó el gramófono en 1888, estableció “un antes y después” en la historia de la música, puesto que hasta entonces era casi nula la difusión de las obras musicales. Sólo era posible oírlas cuando las ejecutaban en vivo en los teatros, en los grandes salones o plazas, tal era el caso de las retretas. Se reproducían las partituras que llegaban con años de retraso de puertos distantes. El gramófono se comercializó, evolucionando rápidamente, se hizo más portátil, con mayor fidelidad al sonido original de la obra. Hizo que llegaran las producciones musicales a muchos los hogares. En 1923, gracias a la invención de Guillermo Marconi, con base en las investigaciones de Popov y Tesla, el gramófono sonó a través de la radio, haciendo masiva la difusión de las obras musicales editadas en discos de vinilo, con surcos en sus  dos caras.

La palabra gramófono fue la elegida para designar, en 1959, a los premios de la industria discográfica norteamericana, acción que tenía la misión de convertirse en el mayor  reconocimiento, y a la vez impulso, de la producción musical americana. Desde el año 2000, la Academia Nacional de las Artes y Ciencias de la Grabación se amplió incluyendo la gala del  Grammy Latino, para darle cabida a la amplia e influyente producción musical latinoamericana. La primera entrega se realizó en el Staples Center de Los Ángeles con figuras de la talla de Ibrahim Ferrer, Chucho Valdés y el gran homenajeado, el productor cubano Emilio Estefan.

Este 2013, luego de 51 años de existencia, Guaco ha recibido su primera nominación al Premio Grammy Latino en dos categorías: álbum del año y álbum contemporáneo tropical, por su celebrada producción “Escultura”. La nominación la comparte con cuatro artistas zulianos: Ricardo Montaner por su álbum “Viajero frecuente” en la categoría vocal pop contemporáneo; los muchachos de Vocal Song con su “Amarle” en la misma categoría; Tecupae por su producción “Suerte” en categoría fusión tropical, y Huáscar Barradas por su álbum “Dos mundos” junto al pianista Leopoldo Betancourt en la categoría instrumental.

A Guaco le costó cinco décadas lograr que los públicos de América y los músicos de esos  mundos  entendieran su propuesta musical, porque no es un merengue tradicional, ni es salsa, tampoco es un jazz. Partió de la gaita, se unió a la gaita tambora, al chimbangle del sur del lago. Adoptó armonías del jazz, la percusión afrocubana y así nació esa fusión, amalgama sonora,  que llamamos Guaco.

Por ello dejo para ustedes la crónica de las siete etapas evolutivas de Guaco, donde hago un recorrido por el origen y evolución de la banda, que con orgullo, nos identifica en el mundo entero.

GUACO: EN SIETE ETAPAS EVOLUTIVAS

Haré una revisión de las etapas evolutivas que ha tenido hasta el momento Guaco, grupo musical zuliano que ha trascendido en el género tropical-urbano, y que hoy es una referencia mundial, con sólido liderazgo dentro de las bandas venezolanas. Se ha dividido su evolución musical en siete períodos bien diferenciados.

Primera etapa  (1962 - 1974) “Conformación”

A comienzos de la década de los 60, un grupo de jóvenes marabinos liderados por Alfonso Aguado comenzaron a reunirse y realizar ensayos para conformar una agrupación gaitera.  En su mayoría eran vecinos de la urbanización Sucre en el sector La Limpia de Maracaibo. Tocaban la gaita tradicional y querían competir con los líderes del género en ese momento: Estrellas del Zulia, Rincón Morales, Saladillo y Cardenales del Éxito. Se hicieron llamar: “Conjunto Estudiantil Los Guacos del Zulia”. El pájaro guaco es nocturno, una especie de lechuza blanca, que al cantar anuncia la muerte según la tradición marabina. Estos jóvenes recurrieron a un símbolo tenebroso para llamar la atención y competir con otro conjunto de la misma vecindad llamado “Los trece pavosos”.

El  conjunto gaitero naciente logró grabar en 1964 su primer larga duración, con una modesta carátula en su primer vinilo, que tuvo poca aceptación en el público. Así comenzó la primera etapa del proyecto musical que marcó la historia contemporánea de la música venezolana: Guaco.

Alfonso Aguado “El Pompo” como lo llamaban sus hermanos, el hijo mayor de un destacado agente de seguros que amaba la gaita, Alfonso Aguado Rincón, ejecutaba el furro y tenía dotes de líder. Pronto se rodeó de talentosos gaiteros, que le garantizaron una buena calidad sonora en su incipiente agrupación. Se hizo de los servicios profesionales de Humberto Mamaota Rodríguez, músico caroreño que venía influenciado por la onda nueva de Aldemaro Romero. También de Maritza Morales, José Castillo, Alcides Bonilla, Tino Rodríguez, más tarde, Mario Viloria, Heriberto Molina y Celestino, “Tino”, el gran cantante barítono y saxofonista nativo del estado Falcón, Puerto Cumarebo, quien llegó a Maracaibo luego de formarse en la academia militar del estado Miranda, donde integró la banda marcial. Se hizo célebre con el Súper Combo Los Tropicales dirigido por Pepino Terencio, con cuyos integrantes grabó muchos temas que fueron éxitos nacionales.

Junto a estos líderes que rondaban todos por los treinta años de edad, estaba el  adolescente Gustavo Adolfo Aguado León, nacido el 3 de noviembre de 1949, hermano menor de Pompo, quien ya se proyectaba como un excelente solista, pero requería un permiso especial para actuar por ser menor de edad. En 1969 se unió al conjunto Ricardo Hernández, en el rol de charrasquero y cantante, más tarde destacaría como compositor y arreglista. En esta primera etapa, en los años 60, Guaco era un grupo de gaita tradicional, sin ningún elemento electrónico o ajeno a lo típico. En 1970, el maestro polinstrumentista Nerio Franco entra a la agrupación e introduce nuevas armonías con la guitarra eléctrica, utiliza montunos de la salsa y da un giro a la agrupación, que aún estaba afianzada al ritmo en compás de seis octavos. Comienzan a grabar tamboreras como “Que nadie se mueva”, “Bubú Guaco” y  “Qué barbaridad”.

Segunda Etapa (1975 – 1979) “Experimentación”

Se inicia con la entrada a Guaco de Ricardo Portillo y Simón García, compositores y cantantes que habían triunfado con Los Cardenales del Éxito y con la agrupación de música criolla de Julio Francci Molina. Comenzaba la década de los años 70, ellos gozaban de prestigio en la comunidad musical zuliana, de respeto por su probado talento.  Ricardo, además, era un excelente cuatrista y un líder natural, nacido el 16 de octubre de 1944.

Simón Udón García, un compositor insigne y humorista que había estado con Los Tigres como figura principal y luego en los “pájaros rojos”, nació en el barrio El Saladillo el 24 de julio de 1942, marcado por su nombre en homenaje a dos genios venezolanos: Simón Bolívar y el poeta Udón Pérez. Junto a estos dos titanes que entraban al conjunto, se mantenía Gustavo Aguado, ya más maduro, más seguro como cantante. En esta segunda etapa, el arreglista emblema fue Nerio Franco, un poli-instrumentista que había tocado guitarra con Los Blanco. Franco era un maestro de las cuerdas, introdujo los primeros acordes de la bossa nova y los montunos cubanos a los temas de la agrupación en ese decenio de los setenta.

Los tres líderes gaiteros: Ricardo, Simón y Gustavo le dieron una imagen carismática al Grupo Guaco, como se denominaban en esos años. Sonaron temas en varias ciudades del país como: “María La Bollera”, “La Clave”, “Juventud”, “Venite Pa´ Maracaibo”, “Noche Sensacional”, tema que unos años más tarde grabase Cheo Feliciano acompañado de Papo Lucca para el sello “Vaya Record”.

Los Guaco empezaban a hacerse un nombre nacional y de un fuerte liderazgo local.

Los arreglos musicales los realizó Nerio Franco hasta el año 1975. Para 1976, la responsabilidad recayó en el joven pianista y director de orquesta José Luis García, quien había sido integrante de Los Larkings. A García lo acompañaba en la nueva aventura armónica Carlos Sánchez en el bajo y en la guitarra eléctrica Salvador Baglieri. Años después, José Luis conformó su propia agrupación y la llamó Carángano, con características de charanga cubana, que tuvo un marcado éxito en el occidente del país.

Tercera etapa (1980 – 1984) “Boom comercial”

El  tercer período evolutivo lo marca la entrada del cantante Amílcar Boscán en 1979, un estudiante de la carrera de Derecho en la Universidad del Zulia, que en paralelo a sus estudios gaiteaba con grupos juveniles. Guaco cambiaba su fachada, aunque mantenía en su tren de solistas a Portillo, Simón Udón, Gustavo y Frank Velásquez, se les unía el joven Amílcar; con ese formato permanecen ese año 1979. Al año siguiente, 1980, se produce una importante ruptura: luego de grabar el disco de esa temporada, deciden marcharse Ricardo Portillo, Simón García, José Luis García y Carlos Sánchez, el bajista, y se unen a una agrupación naciente llamada La Nueva Generación, donde ponen a sonar varios temas. En ese año 1980, Ricardo Hernández pasa de la percusión a la fila de los solistas junto a Amílcar y Gustavo; así dejaba las congas para cantar sus temas, componer y llevar la batuta de los arreglos del grupo.

Los Guaco ahora estaban renovados, con Amílcar como figura principal, a quien habían captado en una actuación en la Discoteca La Nuez, centro nocturno muy visitado entonces, regentado por el señor Soñé. Era una emblemática sala nocturna que presentaba los mano-a-mano entre Cardenales del Éxito y Guaco, ubicada en la plaza Indio Mara.

Cambiaba de sonido el Grupo Guaco influenciado por el chimbangle, las tamboreras surlaguenses que tocaba Gran Coquivacoa, por el swing del septeto Los Blanco y el boom de salsa que lideraba Joe Cuba, el Gran Combo de Puerto Rico, las Big Bands de Tito Puente y Tito Rodríguez, hasta la incipiente Fania All Stars. Con esta mixtura musical que fueron creando, el Grupo Guaco revolucionaba el sonido de la época al ejecutar mambos a voces con el saxo alto y la guitarra eléctrica en las manos de Romer Quintero, en temas que no eran gaitas, sino tamboreras  guaqueras. Más tarde, cuando trabajaron mejor la armonía y crearon la “pelota rítmica”, que en el argot musical significa el perfecto ensamble rítmico de la tambora, batería, conga, charrasca, timbal; a esta nueva creación musical se le denominó “sonido guaco”.

En esta etapa, al grupo se anexa un talentoso cantante y bajista: Sundín Galué, que había tenido éxito con Santanita -agrupación gaitera polifónica-, al lado de Gladys Vera, Cheo Beceira, Ramón Rosado, José Isea, Perucho Espinoza y Marvin González.  Para la época sólo tenía 25 años de edad. Él se encargaría de las gaitas progresistas que aún hacía Guaco y en especial, los temas románticos. Sundín Maquiavelo Galué nació el 5 de noviembre 1956 y murió por una afección cardíaca el 22 de febrero de 2009.

El “sonido guaco” dio motivos para que los más ortodoxos del género fuesen a las emisoras a condenarlos por propiciar “la muerte de la gaita”. Hasta realizaron foros en la Fonoplatea de Radio Popular 700AM.

Guaco suena fuerte con los temas de la dupla Boscán-Hernández y logra ganar todos los premios, discos de platino. Comienzan las contrataciones en los lugares más importantes de Venezuela con extensas giras.

En el año 1983 integran al grupo la sección de metales: trompeta, trombón, y enriquecen la percusión con la batería que ejecutaba Federico Pineda. Pasa al timbal Fernando Valladares, y siguen en las tamboras Johnny Flores y Luis Rincón. La charrasca, instrumento que han mantenido hasta esta fecha, era ejecutada por Alexis Moreno “El Muiño”.

Cuarta etapa (1985 – 1988) “Era de la big-band”

Al marcharse Amílcar Boscán en 1984, luego de haber obtenido su título de abogado en la Universidad del Zulia y comenzar su exitosa carrera como salsero, con el mecenazgo del maestro Willie Colón, entra en su lugar Daniel Somaroó, un caraqueño nacido el 14 de marzo de 1963, que venía de actuar con la Orquesta Jarana. Daniel marcó el comienzo de la cuarta etapa evolutiva. Se puso a las órdenes del compositor líder de la agrupación para ese momento, Ricardo Hernández, quien había terminado sus  estudios de solfeo y armonía en el conservatorio “José Luis Paz” y ese año, 1984, ingresaba a la Universidad Católica “Cecilio Acosta” para hacer la carrera de música, y perfeccionar su arte de componer y arreglar temas.

Hernández, que fue el compositor del boom comercial de Guaco con temas como: “Pastelero”, “Billetero”, “Cepillao”, “A comer”, “Tú”, “Maracucha”, “Movidita”; compone el tema “Sentimiento Nacional” que se convierte en un gran éxito en todo el país. Comienza a aparecer Guaco en todos los eventos importantes de la música popular, ya no sólo en navidad, porque comenzaban los jóvenes del decenio de 1980 a verlos como los creadores de un ritmo único: Guaco, la salsa de Venezuela. Somaroó complementa perfectamente con su voz y rostro juvenil el cuarteto de cantantes que conformó al lado de Gustavo Aguado, Ricardo Hernández y Sundín Galué. En los coros participaba Romer Quintero.

Comienzan las extensas giras nacionales, los primeros viajes al exterior, las ventas bajan un poco, con respecto a las alcanzadas con “Un cigarrito y un café” que fue disco de platino, pero mantienen un buen liderazgo con el apoyo del sello Sonográfica.

En 1988, Ricardo Hernández se retira de Guaco por discrepancias irreconciliables con su compadre Gustavo Aguado. Comienza a grabar un álbum como solista, con temas en ritmo de salsa, todos de su autoría, que llama “El Sabor del Maestro” con la tutela de “El Negro” Mendoza, veterano productor disquero de Caracas con muy buenas conexiones en el Caribe.

En esa cuarta etapa, los arreglos de Guaco los realizó el destacado pianista Alirio Pérez, con una gran calidad, influenciado por Papo Lucca y los arreglos en La Sonora Ponceña, pero no obtuvo el éxito comercial de Ricardo Hernández.  Alirio invita a formar parte de la banda al gran baterista Argenis “Archi” Peña y al bajista Nerio Quintero, perteneciente a la dinastía  de rock pionero del grupo Azúcar, Cacao y Leche y destacado con el conjunto gaitero Blanco y Negro. En esta etapa evolutiva se registra la  entrada del joven solista Nelson Arrieta en el año 1987, quien venía de ser figura estelar en la orquesta Carángano, y antes, había pertenecido a la agrupación gaitera Birimbao. Nelson, en paralelo a su trabajo como solista, cursaba la carrera de comunicación social en LUZ.  Nació el 4 de febrero de 1966 en el sector Fundación Mendoza, rápidamente se colocó en los primeros lugares con los éxitos: “El zapatero”, “Regálame tu amor en primavera”, “Sara”, “Atracción fatal”,  “El reportero”, “Todo quedó”.

Quinta etapa  (1989 – 2003) “Conquista continental”

Está marcada por la entrada de Luis Fernando Borjas, joven perteneciente a la dinastía Borjas de Cabimas, hijo de Beto Borjas miembro fundacional del Gran Coquivacoa y por tanto sobrino de Neguito el gran cantautor, quien comenzó a colaborar con Guaco desde la tercera etapa. Junto a Luis Fernando, comenzó a destacarse como solista y excelente compositor Jorge Luis Chacín, quien en los actuales momentos se maneja desde Estados Unidos con el nombre artístico de Chasin.

Se había despedido en el 1987 Daniel Somaroó para dedicarse a la animación en televisión y la publicidad y surge este nuevo trío de solistas jóvenes al lado del líder vocal e  ícono: Gustavo Aguado, que algunos caraqueños llamaban “el gordo guaco”.

Los arreglos musicales de esta etapa los realiza Juan Carlos Salas, excelente trompetista hijo del destacado músico Enrique Salas. Juan Carlos es el actual director musical de la banda, y mantiene una estrecha colaboración con Gustavo Aguado.

En el año 2003 sale Nelson Arrieta por diferencias ideológicas con el líder Aguado, luego de militar por 16 años en la banda, y se dedica por completo a desarrollarse como solista, faceta que había comenzado a cultivar bajo el patrocinio de Ricardo Montaner. Logra grabar con el sello del cantautor argentino-zuliano un álbum que sonó en las emisoras, sin mucho brillo comercial. Comenzó su vida al lado de su grupo Iré y de la Orquesta Masters de Venezuela, dedicada a cultivar la salsa brava, los temas de la salsa clásica.

Sexta Etapa (2004 – 2011) “Madurez musical”

Las composiciones del talentoso Jorge Luis Chacín, quien venía de formarse como cantante y bajista en las orquestas Chékere y Carángano, logran darle otra cara al proyecto Guaco, adaptándolo al sonido que se acercaba al siglo XXI, haciendo una lectura de avanzada de los nuevos tiempos. Sus letras cargadas de poesía, con melodías casi de trova, remozaron el proyecto y le dieron los primeros lugares en el record report de Venezuela.

En esta etapa de madurez musical, la imagen del grupo Guaco la encarnan tres solistas: Ronald Borjas, el cantante cabimense con parentesco con los Borjas del Gran Coquivacoa, Luis Fernando Borjas y el líder Gustavo Aguado León.

El nuevo Guaco logra consolidar un liderazgo nacional, expande sus límites a Florida, Estados Unidos; y parte de Europa. Coloca en los primeros lugares temas como: “El confesor”, “Como es tan bella”, “Cómo será”,  “Un detalle en falso”, “No la juzgue”, “La turbulencia”, “Sabe a Venezuela”, “Si fuera tú, bailo conmigo”, “Lo eres todo”.

Para acariciar las reminiscencias y consentir a los guaqueros raigales, graban en el año 1999 un álbum de colección que titulan “Guaco, cómo era y cómo es” con una caricatura de Zapata por carátula, donde realizan un “remake” o versión remozada de sus grandes éxitos de los años 80, con la asesoría de Fernando Valladares, músico y productor testigo de tres etapas evolutivas de la agrupación.  Importante destacar que en esta producción de 14 temas, 9 son de la autoría de Ricardo Hernández, lo cual nos habla de su visión de éxito  como compositor, de su talento y olfato comercial para la música.

Con las voces actuales y con arreglos que recordaban los originales, pero con la nueva dotación de un saxo, una trompeta y un trombón, este álbum antológico logra rescatar los temas que llevaron a la agrupación a escalar un sitial nacional y versionarlos con el actual sonido de la banda, una amalgama de jazz, son, timba, tamborera, que sólo acepta un término: el sonido guaco. Éste cuenta con dos instrumentos de percusión típicos gaiteros: la tambora y la charrasca. Con tres instrumentos de la percusión afrocubana: el timbal, el bongó y la tumbadora. Más la batería al estilo ska, y el guajeo del piano y la guitarra, con la base del bajo y la estelaridad de la sección de vientos, al estilo Rafael Ithier y su escuela del sabor boricua Gran Combo: saxo tenor, dos trompetas y un trombón.

Los compositores que marcan esta quinta etapa son Jorge Luis Chacín, Nano Silva y José Alfonso Quiñones. Guaco, esa marca musical extendida por todo el Caribe, ha logrado grabar al lado de Gilberto Santa Rosa, Kyara, Karina, Proyecto M, los ex-Menudo; también ha realizado giras con el salsero Luis Enrique, La Barbería del Sur, Glenn Monroig y se ha ganado el respeto del gremio de salseros y jazzistas de América Latina.

Séptima etapa (desde mayo 2013) “Guaco intercontinental”

Está marcada por el anuncio realizado por el líder Gustavo Aguado de dejar los micrófonos como solista y pasar al rol de productor. Luego de estar cantando por 50 años con la banda que nació en su casa, en la pionera urbanización Sucre, decidió dejar su importante trabajo como solista y dedicarse en pleno a producir los álbumes de Guaco, lo cual hace desde 1980 con indiscutible éxito. Él tiene la responsabilidad de convocar a los compositores, seleccionar los temas, invitar a figuras importantes del canto, dirigir a Juan Carlos Salas en los arreglos de los temas, y finalmente armar la estrategia de promoción del álbum una vez terminado y programar la gira nacional e internacional.

El anuncio de su retiro como cantante lo hizo en el Palacio de Eventos de Venezuela, en el concierto “Guaco Histórico” donde participaron Gilberto Santa Rosa, Luis Enrique, Kiara, Nelson Arrieta y Jorge Luis Chacín; en el mes de mayo de 2013.

Guaco ha evolucionado con la égida de Gustavo Aguado, quien ha sido el líder visionario que ha permanecido en las siete etapas descritas, el denominador común de los seis períodos evolutivos, impulsando a Guaco a cambiar constantemente de piel para no perder vigencia, convirtiéndose en un proyecto musical eternamente joven y vanguardista. Guaco, bandera sonora de Venezuela, con su símbolo “El tridente de Poseidón”, según los griegos, o de “Neptuno” según la versión de los romanos, el dios del mar. Lo representan montado en un carruaje saliendo del mar,  tirado por briosos potros, al mando con  su tridente como símbolo de poder. El tridente guaquero también ha sido signo del poder creativo,  un instrumento  de lucha en  su larga batalla musical.

El próximo 21 de noviembre en la ciudad de Las Vegas se realizará la gran gala de los Premios Grammy Latinos. Tendrá como un gran leiv motiv homenajear al “Sonero del Mundo”, Oscar D'León, quien recibirá de los directivos de la Academia de Artes y Ciencias de la Grabación, un  Gramófono Honorífico por su brillante y extensa carrera musical.

Ojalá con Guaco no se repita la insólita historia de Lep Zeppelin y Queens, que nunca ganaron un gramófono de oro. Tal vez esta será la primera de muchas nominaciones, para que en justicia Guaco siga su rumbo a ser una banda conocida y respetada en todo el mundo .

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frontpage Mon, 30 Sep 2013 16:16:02 +0000
Alí Primera es canción de madera. Por @leonmagnom http://www.saborgaitero.com/index.php/ali/articulos/1267-ali-primera-es-cancion-de-madera-por-leonmagnom http://www.saborgaitero.com/index.php/ali/articulos/1267-ali-primera-es-cancion-de-madera-por-leonmagnom “Si algo nos da libertad y capacidad de resistir,
son las flores de la imaginación”
William Ospina (Colombia, 1954)

Han transcurrido un poco más de siete décadas desde que Alí Rafael Primera Rossell nació en la tierra del poniente, Falcón. Su  hogar fue modesto, lleno de oficios básicos,  en medio de la ciudad épica, Coro. Ese niño que fue levantado por su abuela Mamá Pancha, impactó de tal forma en el corazón de la gente con su canto, que aún está vigente, sus canciones no envejecen, sigue generando placer la música verbal de sus temas. Sus notas están vivas.

En las calles del barrio Cerros de Marín, en Maracaibo,  aún se escucha el eco de la voz profunda de Alí, se sienten los acordes de su cuatro, el bardo aún anda de parranda en casa de doña Josefina, la amada compañera de Armando Molero.  Alí Rafael canta  entre el nisperal, hace fluir la música de sus manos hacia la garganta de Ricardo Cepeda, toca las manos de Tino Rodríguez y abraza a Miguel Ordoñez. El poderoso Alí, poeta irreverente que nació el 31 de octubre de 1942, siempre se sintió huésped de honor en la casona de don Armando Molero; el cantor del pueblo al que tanto admiró.

La casa de Armando y Josefina era amplia, con muchas recámaras y un solar inmenso. Estaba ubicada frente al antiguo cine París, en las accidentadas calles de Cerros de Marín, barriada con pequeñas colinas desde donde se veía el lago, y contemplaba el rielar de la luna en las noches de aventuras.

Según contaba Alí en sus tertulias, su carrera la sustentaron cuatro fuertes pilares geográficos: Maracaibo, Barquisimeto, Coro y Caracas. Fueron las cuatro ciudades columnas,  que mejor lo albergaron con afecto profundo y en cada una sembró su pasión y apego. En esas cuatro casas infinitas fue donde afianzó el cantor su vocación de trovador, su proyecto de siembra de una nueva patria, sus ansias de redimirla.

De muchacho, Alí fue limpiabotas, boxeador, participó en carreras de bicicletas. Un  apasionado de las peleas de gallo, amaba ese animal hermoso, su plumaje iridiscente, su carácter valiente de ave de pelea. Para él representaba un signo de resistencia, como bien lo plasmó Gabriel García Márquez en  “El coronel no tiene quien le escriba”.

Esa idolatría la mantuvo toda su vida, la materializó en su colección de gallos artesanales, en estatuillas de maderas policromadas que atesoró toda su vida. Ese amor lo plasmó una vez más en su golpe “El gallo pinto”, dedicado a  don Pío Alvarado, músico emblema del estado Lara:

“Qué bonita madrugada cuando ese gallo ha cantao,
se alimenta el gallo pinto con flores de siempreviva”

Alí buscaba trascender en las sendas del arte, soñaba rumbos musicales, eso lo lleva a salir de Coro, era entonces un adolescente. Llegó a Caracas en 1963 y comenzó su carrera universitaria en la Universidad Central de Venezuela. Eran sus primeros días en la quimérica Caracas. Allí llegó con la intención de estudiar química. En paralelo comenzaron sus cantatas estudiantiles, sus afiebradas charlas sobre el ideario bolivariano y su marcado talante revolucionario.

En el decenio 1960, Venezuela salía del oscuro período militar, había cesado el mandato férreo de Marcos Pérez Jiménez y comenzaba la guerrilla urbana a labrar su camino accidentado en el país, que devino en un final desastroso. La nación se inquietaba por la visita de Fidel Castro luego de su entrada triunfal a La Habana. La devastación y el genocidio causado por las tropas norteamericanas en Vietnam era titular en todos los medios. El planeta se conmovió con el canto de paz y amor de Los Beatles. Surgía entre los jóvenes un nuevo icono de rebeldía, “El Che” Guevara, con  una dimensión casi mística. En las principales urbes del continente se oía el canto de la Nueva Trova Cubana y de los grandes cantores latinoamericanos: Violeta Parra, Zitarrosa, Daniel Viglietti, la negra de Tucumán Mercedes Sosa. Esos hechos marcaron la índole del canto emergente y combativo del joven juglar Primera.

En el año 1968, Alí salió hacia Europa con la misión de hacer un grado universitario en Rumani. Apoyado por sus camaradas del Partido Comunista de Venezuela, conoció los rigores del exilio voluntario.  En ese período le nacieron dos hijas de su relación con una intelectual rumana de nombre Tharja. A sus hijas rumanas las llamó María Fernanda, en la intimidad Shimpi, y María Ángela, a quien acariciaba y llamaba Marimba.

En la soledad del viejo continente madura su visión de cantor y emprende el  retorno a su patria. Grabó su álbum “La patria es el hombre” y comenzó una impresionante escalada en las emisoras del país, a pesar del veto silente y progresivo a sus canciones sugerido por los burócratas de los grandes circuitos nacionales. Sin embargo, la popularidad de Alí crecía vertiginosamente, poco a poco se convertía en una figura mítica que muchos querían escuchar y  protegían con celo.

El éxito de sus canciones lo conmina a fundar su propio sello discográfico, lo llamó  Cimarrón, su casa disquera propia. Eso le dio absoluta libertad para crear y difundir su obra, sin censura ni restricciones. Se unió al gran músico venezolano Alí Agüero, un extraordinario arreglista, con quien produjo el grueso de su repertorio. Llegaron a lanzar 14 álbumes larga duración. Cada disco de vinilo de Alí Primera, lo ilustraba con cuadros de pintores venezolanos: Héctor Poleo, Bárbaro Rivas. A su admirado Armando  Reverón le escribió una de sus mejores canciones:

“Reverón titiritero
Reverón el muñequero
se te fue Juana la gorda
ya no sirve de modelo”

Alí siempre estuvo alejado de la televisión, por ser un medio de comunicación al que percibía como vulgar expendio de mercancías, como un mostrador banal. Él nunca quiso verse entre esa mercadería de la televisión, a pesar de las jugosas ofertas que recibió por actuar en ella.

Su canto estuvo en las cintas sonoras de películas nacionales en la década de los 70. Por esos años comenzaba en el país un movimiento de grupos alternativos que  interpretaban sus composiciones, entre otros: Los Guaraguaos, Los Cuñaos, Gran Coquivacoa con su amigo Beto Borjas y el Grupo Guaco liderado por los hermanos Aguado León. También lo hicieron orquestas consagradas como el Gran Combo de Puerto Rico en la voz de  Andy Montañez con su tema “Cunaviche adentro”:

“Va cabalgando el llanero
oliendo a sudor de vaca
y al cafecito negro
que tomó en la madrugada”

El grupo Guaco tuvo éxito cuando grabó en tiempo de gaitas sus composiciones “Perdóneme Tío Juan” y “Hay que aligerar la carga” en el año 1972, en la voz de su  admirador Gustavo Aguado León, logrando sonar en todas las emisoras de amplitud modulada de la época.

Alí Rafael Primera Rossell encarnó un auténtico trovador, un poeta que captó el sentir de la gente y lo plasmó en canciones. Utilizó en sus composiciones todas las formas musicales venezolanas: el vals, la danza, el ritmo orquídea, el sangueo. Hasta el son cubano, como un préstamo solidario.  Sus letras viven en la memoria colectiva:

“El lagrimear de Las Cumaraguas, está cubriendo toda mi tierra, piden la vida y le dan un siglo, pero con tal que no pase nada, en mi tierra mansa, mi mansa tierra”
(Canción mansa para un pueblo bravo)

El estado Lara está presente en su poesía, en sus canciones, es una referencia perenne:

“Mira que linda la vereda, la lluvia de primavera le  florecieron la piel. Ese camino va al Tocuyo,
ya se escuchan los tambores de tamunangue otra vez”
(Caña clara y tambor)

Su clásico dedicado a la ciudad de Caracas, capital de contrastes, con millones de personas que se debaten entre el lujo y la miseria en sus cerros:

“Qué triste  se oye la lluvia, en los techos de cartón
qué triste vive mi gente, en las casas de cartón”
(Techos de cartón)

Una de sus canciones más poéticas la dedicó a la mujer nativa de la península de Paraguaná, a la hembra hermosa que vive en esa capital del viento y la sal:

“Llena tus labios de colorete y de ansiedad el alma se llena, todas las tardes la carretera recibe el beso de tu mirar”

Al final de  esa canción, Alí le rinde un homenaje al gran periodista Alí Brett, intelectual de izquierda oriundo de Carirubana, autor del libro “Aquella Paraguaná”:

“Tocayo no se me muera
no se muera tocayo
que están cantando los gallos
para ese pueblo que espera
vamos a darle una flor
a aquella paraguanera”

Toda su obra está marcada por una pasión de hombre enamorado de su paisaje,  su canto es bucólico, de poeta en defensa de la flora. Logró resonancia en Latinoamérica por su canto reivindicativo. Un hecho trascendente fue su participación en el concierto en solidaridad con Nicaragua en 1973, donde acompañado solo por su cuatro dejó su huella profunda de artista auténtico.

En 1977 se casó con la hermosa muchacha, cantora oriunda de Acarigua, Sol Mussett, de ascendencia libanesa. Con ella conformó una familia de cinco varones: Sandino en homenaje al líder Nicaragüense; Jorge; Servando por el personaje de su Coro idílico; Florentino, para honrar la tradición llanera; y Juan Simón, el surrapo, en homenaje al pueblo y al prócer  Bolívar. Hoy en día, sus cinco hijos venezolanos son cantantes reconocidos en buena parte de América Latina.

En 1983, Alí ideó y  organizó “La canción bolivariana”, megaconcierto que realizó en el estadio “Luis Aparicio” de Maracaibo. Allí participaron grupos y cantores que llegaron de distintos rincones del continente americano. Nuestra ciudad lacustre fue capital de la trova.

Alí Primera sólo vivió 42 años, la muerte lo atrapó el 16 de febrero de 1985 en la autopista Valle-Coche de la capital venezolana. Esa noche salía de grabar su canción: “El lago, el puerto y su gente” cuando se registró la colisión de dos vehículos, su cuerpo quedó  destrozado entre el amasijo de hierros de su camioneta luego de ser impactada por un auto sin control  que se desplaza a gran velocidad. Le tocó a su paisano Charles Arapé, el gran productor radial nativo de la Sierra de Coro, reconocer su cadáver en la morgue de Bello Monte, y encender en esa madrugada, la pólvora de la fatal noticia. Se apoyó en la cronista y locutora Lil Rodríguez que estaba realizando su programa nocturno.

Sus exequias se recuerdan con una larga caravana de Caracas a Falcón, entre las notas de sus canciones que entonaron los amigos, estudiantes y seguidores. Fue sepultado en un cementerio humilde de la península de Paraguaná, lo sembraron en su tierra árida. Cada año, en el mes de febrero, se realiza la marcha de los claveles rojos para homenajearlo.

Su emblemática camisa bermeja, su barba entrecana, sus cadenas de plata con el rostro de Jesucristo, los vi por última vez en la plaza de la urbanización La Victoria, cuatro días antes del cruel desenlace, el 12 de febrero. Él quiso cantar el día de la juventud, ante el busto de José Félix Ribas, rodeado por los vecinos de  la casa que lo  albergó con amor toda su vida, Maracaibo, pilar fundamental de apoyo a su carrera.

Se esparcen notas y rebotan desde el lago ardiente hasta las arenas falconianas. En el medanal donde sembramos al cantor, sus versos siguen germinando. Y como él  le cantó al grupo Madera, después del naufragio en el río Orinoco, hay una canción olorosa a madera en la orilla, con notas de jazmín y café, esa canción no se detiene; es Alí Primera.

Twitter: @leonmagnom
Correo electrónico: leonamagno@saborgaitero.com
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FOTOS: La Chinita en su recorrido lacustre http://www.saborgaitero.com/index.php/trono/fotografia/1271-fotos-la-chinita-en-su-recorrido-lacustre- http://www.saborgaitero.com/index.php/trono/fotografia/1271-fotos-la-chinita-en-su-recorrido-lacustre-

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