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Sabor Gaitero SaborGaitero.com El Rey Pionero!! Mejor y más complero portal de gaitas de la red. http://www.saborgaitero.com/index.php/component/content/frontpage Thu, 28 Aug 2014 05:04:45 +0000 es-es AUDIO: Saludo de Navidad de León y Mariana http://www.saborgaitero.com/index.php/sabor/93-audio/1122-audio-saludo-de-navidad-de-leon-y-mariana http://www.saborgaitero.com/index.php/sabor/93-audio/1122-audio-saludo-de-navidad-de-leon-y-mariana Saludo de Navidad de León Magno Montiel y Mariana Ferrer Mello para Fe y Alegría 88.1FM

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frontpage Wed, 14 Dec 2011 18:00:02 +0000
El show de ¿Cómo se toca el furro? http://www.saborgaitero.com/index.php/la-gaita/fotografia/1120-el-show-de-icomo-se-toca-el-furro http://www.saborgaitero.com/index.php/la-gaita/fotografia/1120-el-show-de-icomo-se-toca-el-furro


Ozías Acosta, León Magno Montiel y Leonardo Villalobos le explican al público de la Feria del Lago ¿Cómo se toca el furro?

El instrumento puntero
de la gaita original
es el furro el principal
que lleva el golpe pascuero
Astolfo Romero, 1990

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frontpage Thu, 08 Dec 2011 22:42:54 +0000
Dos pasiones y un nombre: León Magno Montiel http://www.saborgaitero.com/index.php/sabor/sabor-historia/1140-dos-pasiones-y-un-nombre-leon-magno-montiel http://www.saborgaitero.com/index.php/sabor/sabor-historia/1140-dos-pasiones-y-un-nombre-leon-magno-montiel

Cuando se le pregunta a León Magno Montiel por dos de sus grandes pasiones –la gaita y la radio- rememora a su padre, Luis Nemesio Montiel, de ascendencia wayuu y quien fuera conductor de una unidad de nuestros ya icónicos carritos por puesto, quien en un solo instante, a bordo del vehículo que le daba sustento y quizás sin saberlo, plasmó la mayor influencia y el destino que definiría el modus vivendi de su hijo, que apenas contaba con siete años.

La noticia que desgarró al Zulia el 8 de noviembre de 1969, aturdió hasta la desesperación a don Nemesio, quien golpeando de dolor el volante, expresaba la honda pena que causaba la abrupta muerte de Ricardo Aguirre, un hecho acaecido esa misma madrugada lluviosa, y que la radio informaba mientras sonaba el extenso repertorio que lo llevó al éxito con una carrera profesional de sólo ocho años, que lo consagró eternamente con el bien ganado epíteto de “El Monumental de la Gaita”.

Fue en ese instante cuando León Magno, cuyo nombre pontificio y definitorio escogió su padre, descubrió el enorme poder de la comunicación masiva, y más especialmente, la extraordinaria capacidad de acompañamiento de la radio. Ese mismo día se dio cuenta del peso que tenía una figura como Ricardo Aguirre, quien había logrado captar y masificar las vivencias, sentimientos y reclamos de los sectores populares a través de la gaita.

León había nacido en el seno de la humilde familia conformada por Luis Nemesio Montiel y Olga Josefina Villalobos, el jueves 8 de febrero de 1962, el mismo año que se fundaron los Cardenales –todavía no tenían el apellido “del Éxito”- y se inauguró el Puente sobre el Lago “General Rafael Urdaneta”. Con el paso de los años ha llegado a autodefinirse como acuariano, signo que comparte orgullosamente con Antonio José de Sucre “El Gran Mariscal de Ayacucho”; y en base al año de su nacimiento, sería el Tigre quien definiría sus características, de acuerdo al horóscopo chino; dos coincidencias astrales en las que coincidía con “El Parroquiano” Astolfo Romero, con quien además compartía el día natal.

Con su hermano Leandro, apenas un año menor, desarrolló un poderoso lazo de amistad producto de la afinidad que compartían por la música y la comunicación, pasiones que los unieron desde que eran niños, en las aulas de la Escuela “Gabriela Mistral”, en el barrio Amparo de Maracaibo, donde, con el gran carisma que ya lo caracterizaba, Leandro lograba avanzar en las asignaturas menos agradables para sus intereses, haciendo gala de una inteligencia emocional envidiable para su edad; mientras que León incursionaba como narrador del Radio-Periódico y descollaba como animador de los actos escolares.

El amor lo conoció en los salones del Colegio Gonzaga, en los ojos aguarapaos de Marisela Virginia, una mujer que encarna las más notables características de su padre Rufo Árraga, entre ellas la vocación por la enseñanza y un fuerte carácter matizado por un aura de serenidad, el contraste perfecto para un temple explosivo, apasionado y temperamental como el de León.

Con apenas 20 años emprendió el viaje de un matrimonio que bendijeron los jesuitas en el Salón de Usos Múltiples del Colegio Gonzaga, mientras una campana de arroz esperaba por los novios en el aula 1A, que había sido escenario del noviazgo de los dos alumnos. Desde entonces, Javier Duplá, sacerdote jesuita, es el mentor espiritual de la familia que conformaron León y Marisela en 1982 y que dio como frutos a Nairuma –la primogénita, en wayuu- Virginia, León Magno Jacob y Neimarú Alejandra.

La seducción que ha ejercido la radio en la vida de León ha ido a la par con su historia personal, así que cuando nacía Nairuma, en 1983, tomaba el curso de locución para docentes al cual convocaba el entonces Ministerio de Transporte y Comunicaciones, debido a su condición de profesor de Artes Escénicas en el Gonzaga, y ya estaba frente a los micrófonos con su primer programa dedicado a la salsa y los géneros caribeños, de nombre “Caribana”, al lado de su amigo Evaristo Pérez en la emisora Radio Selecta 1390; y también conducía el espacio “En tiempo de Jazz”.

En paralelo, cursaba estudios de Letras en la Universidad del Zulia (LUZ), hasta que ese mismo año se abrió la convocatoria para la pruebas aptitudinales de la recién creada Universidad Católica “Cecilio Acosta” (UNICA), quedando seleccionado para la primera cohorte que ingresó al programa de Artes Plásticas y Música, adscrito a la Facultad de Bellas Artes. Previamente ya había estudiado canto coral, teoría y solfeo en el Conservatorio “José Luis Paz”, en un interés continuo por desarrollar su potencial en el área. Desde esta época conserva la amistad con el reconocido compositor Ricardo Hernández, quien fuera figura protagónica del boom comercial del Guaco de los ochenta.

No fue fácil para un espíritu como el de León adaptarse a las exigencias de un sistema rectilíneo como el de la UNICA, regido por la Iglesia Católica bajo la égida de Monseñor Domingo Roa Pérez, en aquel momento. A pesar de su clara vocación, la asistencia a clases fue una de las demandas más difíciles de cumplir por quien ya vivía de la radio. Decidió dejar la carrera de Música, y optó por ingresar al programa de Comunicación Social de la misma universidad, pero la situación no fue muy diferente.

Los obstáculos para proseguir académicamente no mermaron en lo absoluto el entusiasmo de León por las ondas hertzianas, por el contrario, le dieron el impulso para fundar, en 1984, el pionero de la difusión de la gaita todo el año, su programa Sabor Gaitero, que contó con el apadrinamiento de Rafael Mena, quien le abrió las puertas de Radio Calendario 1020 para la entonces osada propuesta. Los más acérrimos defensores de la gaita le incriminaron anticipadamente la culpa por la muerte del género, al sacarla de la época decembrina, mientras en términos de audiencia y patrocinios el espacio crecía como la espuma. El tiempo le dio la razón, y son otras las razones por la cuales la gaita se encuentra en crisis, aún en la actualidad.

Entre esos patrocinantes se encontraba Centro 99, que entonces era una tienda en la calle 99 del Casco Central de Maracaibo, y con cuyos fundadores estableció una estrecha relación de amistad, más allá de lo profesional, de donde emergió otro de sus mejores amigos y también compadre, Marlo Reyes.

Entre Radio Calendario 1020 y Radio Aeropuerto 1220 transcurrían los días de quien llegó a ganarse el premio de “Tu locutor favorito”, cuando en 1986 llegó al mundo León Magno Jacob, el segundo hijo de la joven pareja conformada por León y Marisela, quien entonces cursaba estudios de Orientación en LUZ.  Ese mismo año se integró al staff de Sabor Gaitero el locutor, animador y humorista Javier Margarito Bertel, cuya amistad también se ha cimentado a la par de los éxitos que ambos han alcanzado.

La excelencia como hábito lo llevó a ocupar el cargo de director de Radio Calendario 1020 desde 1989 hasta 1995, período en el cual tuvo ante sí el reto de dirigir el Circuito Continente a nivel nacional, durante el lapso entre 1990 y 1992, y de transmitir para todo el país Sabor Gaitero, convirtiéndose en el primer programa de gaitas en lograr la hazaña de convencer a toda Venezuela sobre la atemporalidad del llamado “género pascuero”. El reconocimiento traspasó las cabinas, al ser seleccionado como animador de los festivales “Una Gaita para el Zulia” organizados por Industrias Pampero, responsabilidad que asumió durante tres años consecutivos, desde 1989 hasta 1991, compartiendo escenario con grandes figuras del espectáculo regional y nacional como Cayito Aponte, Maite Delgado y Jesús Terán “Chavín”.

Luego del nacimiento de Neimarú Alejandra en 1991, León Magno tomó la determinación definitiva de darle más tiempo de calidad a su familia, y radicarse de nuevo en Maracaibo, ya que la dirección del circuito le exigía la presencia continua en la ciudad de Caracas. Siguió ininterrumpidamente con su programa Sabor Gaitero y decidió retomar los estudios de Comunicación Social, en esta oportunidad en la Universidad del Zulia.

Sabor Gaitero, que pudiera considerarse como su cuarto vástago, ya tenía 10 años en el aire en 1994, y habían pasado por sus aulas –así lo considero- Moraima Gutiérrez, recordada por la calidez e intimidad de sus entrevistas de personalidad, que fueron pioneras en los programas de gaita; su hermano Leandro Lenín y Ozías Acosta quienes conformaron una dupla de inteligencia, chispa y humor que recorría calles y avenidas para premiar con alegría a chóferes y transeúntes; y Enrique Quiroz con su ya histórico personaje de la Tía Edilia.

El espíritu mutante e innovador de su creador, hizo que Sabor Gaitero llegará a su primera década convertido en un referente nacional de la radio y de la gaita, cuando las transmisiones aún se hacían por precarias líneas telefónicas, y ni se soñaba con los mensajes de texto que después serían –para desgracia del invento de Marconi- el contenido principal de muchos programas.

El inicio del segundo decenio de Sabor Gaitero significó la llegada de Alfredo Arrieta “El Primacho”, uno de los grandes cronistas de la gaita, quien con su marusateca -del maracucho marusa, que significa bolsa, combinado con teca, que significa armario o caja en griego- cargada de discos de vinilo, recortes de periódicos, fotografías, entre otros artículos de colección, imprimió al programa un cariz historiográfico, gracias a una prodigiosa memoria por los hechos de la gaita.

Tras más de diez años en amplitud modulada, la irrupción de la frecuencia modulada representó un nuevo reto para León Magno Montiel, pero el cambio no fue brusco, y se inició con la transmisión simultánea del programa por Radio Calendario 1020 y Radio Aeropuerto 1220 en AM, y por la 95.5FM.

Un nuevo cambio para la vigencia del programa se produjo con la migración definitiva a la FM, en 1996, cuando se iniciaron las transmisiones de Sabor Gaitero en Sabor 106.5, perteneciente a la Organización Higuera Miranda, en la sede de la legendaria Fonoplatea de los Éxitos, en el horario de 12:30 a 3pm. León estaba ya culminando su carrera de Comunicación Social y descollaba como un gran entrevistador, por lo que el espacio dejó de ser un programa de gaitas exclusivamente, para convertirse en un puerto donde atracaban las más destacadas personalidades del ambiente noticioso local, nacional e internacional, todos atraídos por el perfil del único animador de radio que conozco que no se sentaba y utilizaba un micrófono inalámbrico para moverse a placer por la amplia cabina. En ese escenario empezó a relucir como voz comercial el hoy desaparecido Andric Lugo.

En 1998 obtuvo su título de Comunicador Social de LUZ, no sin haber tenido que defender en varios enfrentamientos el rol del locutor como una de las facetas del ejercicio profesional ante los más retrógrados docentes.

Cuando los productores audiovisuales Jesús Alberto González y Luis Fernando Gómez se acercaron para proponerle ser el conductor de un programa de televisión, León sacó esa misma defensa apasionada por la radio, argumentando que había sido ese el medio que lo había dado a conocer y que constituía su modus vivendi. No obstante, como hombre de retos aceptó ser el conductor de Magno, un programa musical que se transmitía en vivo desde la Plaza República, estrenado en el año 2000 por Global TV, y que le valdría el Premio Regional de Periodismo “Ignacio De La Cruz” en el año 2002.

Había nacido una nueva pasión: la televisión. Los sucesos que marcaron la historia venezolana entre diciembre de 2002 y enero de 2003 truncaron la continuidad de Magno en el aire, pero pocos meses después, y debido a la coyuntura que vivía el país, el mismo equipo se dispuso a producir Conexión Global, un programa de entrevistas, que se transmitía a las 7 de la mañana, donde los discos y los libros –sus objetos más preciados- siempre se compaginaron con las páginas de periódicos y las entrevistas de actualidad.

Mientras tanto ya se gestaba el portal www.saborgaitero.com, una idea que había surgido durante sus viajes como parte de la comitiva de los Toros del Zulia SBC, cuando descubrió el alcance y la inmediatez de los portales y sitios en Internet. Estaba latente la idea de hacer un libro con todos los testimonios y crónicas recabadas durante la historia de Sabor Gaitero, pero colocarlo al alcance de todos a través de un medio de acceso gratuito, no limitado por el soporte ni el tiraje, fue el chispazo que encendió la mecha del primer portal -sitio web que sirve de puerta de entrada  para ofrecer al usuario, de forma fácil e integrada, el acceso a una serie de recursos y de servicios relacionados a un mismo tema- sobre gaita en Internet.

El alumbramiento de www.saborgaitero.com, quinto hijo de León, quien ya era abuelo de su primera nieta, Virginia Elizabeth, nacida en 2002, se produjo el 8 de septiembre de 2003, en el marco de la celebración del cumpleaños 474 de Maracaibo. Pocos días después nació su segundo nieto, Carlo Magno Torres Montiel.

En junio de 2004, el jurado de la Fundación Premio Nacional de Periodismo le concedió a León Magno Montiel una mención honorífica del mismo por su trabajo de investigación para el portal www.saborgaitero.com

Las ideas innovadoras seguían rondando la mente inquieta de León, y más ahora que Sabor Gaitero había llegado a los veinte años ininterrumpidos de transmisión. Tras nueve años en Sabor 106.5, y con la efervescencia de la nueva pasión por la televisión, se le ocurrió llevar a la pantalla chica el programa que durante dos décadas había radiodifundido las biografías, anécdotas, grabaciones y testimonios de los más célebres gaiteros, para mostrar las caras de quienes hacían la gaita, soportado por el portal www.saborgaitero.com y un gran equipo de profesionales de la comunicación, la música y el diseño.

Desde el 2005 hasta el 2008, Sabor Gaitero fue una franquicia de radio y televisión con gran éxito, que estuvo los primeros dos años en los medios de la Universidad “Dr. Rafael Belloso Chacín” (URBE FM y URBE Televisión) y el último en Televiza, del Circuito CRB. Pero León quiso dejar otra huella indeleble en su historia personal, y se dedicó a producir tres discos de colección con su propia agrupación, donde se reunieron los más destacados solistas e intérpretes de la gaita. Así nacieron otros tres hijos: “Esencia y Vanguardia” (2006), “Álbum Raigal” (2007) y “Un Furro en la Piel” (2008). En el 2006 también veía la luz su tercera nieta, Paola, la más parecida a su abuelo.

La partida de su padre Luis Nemesio y de su hermano Leandro fueron duras experiencias que aplacaron la explosividad de su carácter, no obstante sigue siendo un eterno desvelado por las dos pasiones que marcaron desde niño su destino: la radio y la gaita. Su esposa Marisela, sus hijos Nairuma, León y Neimarú, así como sus nietos Virginia, Carlo, Paola y Marco, nacido en 2011 son el motor de quien hoy celebra medio siglo en la carretera de la vida: León Magno Montiel.

Twitter: @mferrermello

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frontpage Wed, 08 Feb 2012 05:00:11 +0000
El Centro de Educación Popular “Jesús Rosario Ortega” (CEP) http://www.saborgaitero.com/index.php/zulianidad/cultura/1163--el-centro-de-educacion-popular-jesus-rosario-ortega-cep- http://www.saborgaitero.com/index.php/zulianidad/cultura/1163--el-centro-de-educacion-popular-jesus-rosario-ortega-cep-

En una comunidad ancestral, al norte de la ciudad de Maracaibo nace el Centro de Educación Popular “Jesús Rosario Ortega” (CEP). Santa Rosa de Agua es un pueblo con  más 250 años de historia ligada a la etnia Añú o Paraujana.

Gente ribereña, descendientes de los Arahuacos construyeron sus viviendas palafiticas sobre las aguas del Gran Lago de Maracaibo, porque “llegamos tarde cuando El Padre repartió la tierra, entonces nos tocó vivir sobre el agua” (Mitología Añú).

La reconquista de la esencia Añú se organiza y se ejecuta desde hace 35 años en el Centro de Educación Popular “Jesús Rosario Ortega”, auténtica institución de participación colectiva, consciente y entusiasta para la solución de los problemas que aquejan a la histórica comunidad de Santa Rosa de Agua, además de ser un oasis para la muestra cultural del modo de vivir su cosmogonía mitológica, las necesidades espirituales y del  cuerpo, conservación del ambiente, el enriquecimiento intelectual y tecnológico, el esparcimiento, el deporte y las relaciones entre iguales.

El origen del Centro de Educación Popular “Jesús Rosario Ortega” se debe a la generosidad, a la convivencia y a la esperanza de la comunidad, que impacta a quien se acerca. Nació entre los manglares del Caño de Montecristo con un grupo de jóvenes que se sintieron parte de su vida. Estos soñadores eran estudiantes de carreras sin culminar, se unieron a poetas dispuestos a fraguarle una salida de vida a Santa Rosa de Agua y a algunos sabios y sabias Añú, que indicaron el camino que une el pasado ancestral con el presente, proyectando un futuro que permite tejer los sueños de la colectividad en una constante e incansable vigilia.

“La historia del CEP es una historia que no ha terminado. Tiene el efecto del fuego, nada le es ajeno, todo lo combustiona. El CEP es un ejemplo de la capacidad que se tiene cuando las comunidades y sus soñadores se dan la mamo” -Isabel Lossi

La parte tangible del CEP lo constituyen sus edificaciones y su gente: el edificio administrativo con su recepción atendida por personas de la comunidad, el consultorio odontológico, el taller de oftalmología de Barrio Adentro, el Infocentro, la biblioteca “Simón Palmar”. Arriba su sala de reuniones y las oficinas administrativas; y una marea de gente en un constante ir y venir, así como el comedor comunitario para los abuelos, las abuelas y los niños y niñas de la comunidad. Solo en estos dos edificios se atienden anualmente a más de 30 mil personas.

Al cruzar el puente sobre el Caño de Montecristo, nos encontramos con el Museo de los Pueblos de Agua “Indio Miguel” (MUPAIM), con su Gran Teatro del Pueblo Añú, para 100 personas, el parque infantil “El Barco de los Sueños”, el Bohío “La Guachafita” para el esparcimiento y la contemplación, la Gran Terraza del Pueblo, la Sala de Exposición Permanente del Bosque del Manglar, los consultorios de odontología y oftalmología de Barrio Adentro. El la parte alta está Radio Coquivacoa 94.3FM, auténtica emisora comunitaria y participativa del pueblo Añú, cargada de programación producida por gente de la comunidad de Santa Rosa de Agua. También nos encontramos con la disciplina ancestral de los japoneses: el Dojo Kendan de la organización nacional de karate Tanabe. Y por supuesto gente y más gente, en un constante ir y venir, entre el canto de los pájaros del manglar, la brisa y el ciclo eterno de las mareas del caño.

Los cantos de las décimas paraujanas, la gaita de furro, la danza de Marisol Ferrari, los sonidos de la Orquesta Infantil y Juvenil Núcleo Santa Rosa de Agua, los jóvenes con sus kimonos blancos, los propios y los extraños, la tertulia ocasional de quienes esperan ser atendidos por los médicos de Barrio Adentro, se unen a la sinfonía sonora y contemplativa del Bosque de Mangles Rojos.

Pisan las hermosas baldosas del MUPAIM alrededor de 50 mil personas anualmente, entre niños, niñas, adolescentes, adultos, abuelos y abuelas.

El Centro de Educación Popular “Jesús Rosario Ortega” es una colmena de amor en el manglar, que espera con los brazos abiertos para compartir la sabiduría contigo. El Museo de los Pueblos de Agua “Indio Miguel” es la vida eterna de los habitantes de la comunidad, que florece entre la sabiduría y la ternura de su gente, en busca de salud física y mental, crecimiento intelectual, expresión cultural, en fin cotidianidad con una enorme carga de amor entre iguales, con la gratuidad que da la generosidad de los hombres y mujeres de buena voluntad.

Álbum de Fotos del CEP

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frontpage Mon, 18 Jun 2012 16:30:00 +0000
San Francisco de Asís le cantó a la Reina Morena http://www.saborgaitero.com/index.php/zulianidad/fotografia/1209-san-francisco-de-asis-le-canto-a-la-reina-morena http://www.saborgaitero.com/index.php/zulianidad/fotografia/1209-san-francisco-de-asis-le-canto-a-la-reina-morena

Tal como lo mostraba el inmenso lienzo en el escenario, la noche del 17 de noviembre San Francisco le cantó a la Chinata. Con sus barbas castañas, su característica calva monacal y su sotana marrón con el cíngulo sanfranciscano, el santo defensor de los animales le cantó a la Reina Morena, la misma que apareció a orillas del lago Coquivacoa el 18 de noviembre de 1709.

Este Amanecer Gaitero contó con la actuación de Maragaita, Alitasía, Las Sensacionales, Los Pájaros Rojos, Los Compadres del Éxito, Mi Presente, Legados, Amparito, Zagales y la animación de León Magno Montiel.

El evento tuvo una asistencia cercana a las 20.000 personas que plenaron la avenida 40 de la Villa Bolivariana. El concierto gaitero fue transmitido por Coquivacota TV, Atel, Telecolor y en simultáneo con una red de emisoras.

El Alcalde Omar Prieto repitió su apoyo a la gaita, a la tradición chiquinquireña y a la zulianidad en el marco de la Feria del Lago 2012.

Álbum de Fotografías por Karlín Ávila

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frontpage Mon, 19 Nov 2012 17:02:49 +0000
La Bajada de la Virgen por @leonmagnom http://www.saborgaitero.com/index.php/trono/articulos/1259-la-bajada-de-la-virgen-por-leonmagnom http://www.saborgaitero.com/index.php/trono/articulos/1259-la-bajada-de-la-virgen-por-leonmagnom “La razón primordial de toda su dignidad, 
radica en que es madre del Mesías, 
co-redentora y reina universal”
Leonardo Boff (Brasil, 1938)

La tradición marabina nos enseña que el último sábado del mes de octubre, la Virgen Chiquinquirá  desciende de su trono para encontrarse con su pueblo. En una ceremonia muy concurrida, el retablo de la Virgen Morena desciende por el tobogán, entre una lluvia de flores y cánticos, la recibe el párroco de la Basílica y la entrega al director de la legión centenaria Servidores Marianos, los hombres de blanco. Ellos son los encargados de llevarla en hombros  por las calles y plazas de la ciudad, por los pueblos de agua en navegación de cabotaje. Ese día se activan los gaiteros para cantarle, los feligreses hacen sus promesas, un enjambre de medios cubre y transmite la ceremonia. En algunas ocasiones ha llovido copiosamente, sin embargo, la plazoleta de la Basílica se ve abarrotada de gente, todos empapados, estoicos. Así, los devotos siguen la ceremonia, escuchan los ecos de la homilía hasta el final, en medio del nocturnal.

Hace algunos años, mientras transmitía para televisión la ceremonia de la bajada, uno de los creyentes presente, me dijo: “La Chinita está feliz con la lluvia, porque ella llegó a este puerto a través del lago, entre aguaceros torrenciales que azotaban la ensenada lacustre, con vientos alisios que peinaban el atlántico colombiano y entraban por el golfo. Ella vino a preservar las aguas”.

Buscando sobre sus orígenes, consigo lo que avezados cronistas relatan: una mañana de noviembre una lavandera humilde llegó muy temprano a las orillas del Lago Coquivacoa para comenzar su faena. En medio de su rutina divisó una pequeña tabla flotando cerca de la orilla, la había empujado la marea nocturna, quizá era el producto de algún naufragio. Era un rectángulo en madera de caoba, perfecto, como un escaque.  En ese siglo XVIII, el lago era una gran confluencia de ríos diáfanos, con aguas dulces, que penetraba el sol  para hacerlas luminosas. Nuestra ciudad, era un puerto apetecido por corsarios, piratas saqueadores, marinos soñadores. La tímida anciana, de nombre María Cárdenas, al finalizar su faena se llevó la tablita a su modesta casa, construida con piedra de ojo, caña y mampostería, ubicada  en el centro del barrio El Saladillo. La colocó sobre una tinaja de agua, que estaba al lado de un pequeño aljibe. Algunos días después la vio llenarse de luz, fue el 18 de noviembre del año 1709. Ese prodigio dio nombre a la primera avenida de Maracaibo: El Milagro. Eso marcó el camino espiritual de sus habitantes, de sus hijos y de la diáspora zuliana en el mundo, que la alaba con gaitas y la llama: Chinca, Chinita o Chiquinquirá. Ricardo Aguirre con Cardenales del Éxito, interpretó el clásico que describe su milagro en la temporada 1966:

“Lavando una viejecita
a orillas de nuestro lago
ella tuvo un gran hallazgo
pues se encontró una tablita.
Terminada la faena
a su casa la llevó
la tinajita tapó
para salvarla de la arena”
(Bracho y Mavares, 1966)

Los compositores gaiteros celebran cada año esa magna fecha, los conjuntos cantan los clásicos en su honor, que durante décadas han atesorado en su repertorio. Ese día vuelve a sonar la poesía de Luis Ferrer, se escuchan los versos de su tema  “Chiquinquireña”, gaita que consideró sagrada,  grabada por Enrique Gotera en la temporada 1978:

“No pierdo las esperanzas
de vivir siempre a tu lado
y cual tierno enamorado
adorarte ciegamente.
Se me antoja de repente
de que me siento celoso
y al ver rebozar tu gozo
se me pasa nuevamente.
Dilecta, hermosa y divina
preciosa madre de Dios
como yo te quiero a vos
nadie te quiere mi China”
(La Gran Montonera, 1978)

Otro  compositor que tiene una conexión especial con la Virgen y sus misterios divinos es Ricardo Hernández, quien nació el 2 de noviembre de 1950 en el sector Tierra Negra de Maracaibo. Es un músico natural, cantante que se formó como arreglista. Además es un fervoroso chiquinquireño, que le ha compuesto muchas gaitas a la Chinata, consideradas joyas musicales por sus colegas. Durante su período como integrante del Grupo Guaco en los años 70 y 80, se hizo presente cada temporada con  su poesía sencilla, rimada en octosílabos. Muchos solistas amigos han retomado sus gaitas, nacidas de la promesa de cantarle cada año a la patrona, como señal de gratitud por su bondad y generosidad:

“El pueblo se ha estremecido con la noticia
que apareció una tablita,
su luz ilumina el cielo y se escucha un canto:
melodía divina.
Así fue como sucedió, como pasó
Chinca fue la que nuestra historia transformó
y de amor toda nuestra vida la llenó”
(Hernández, 1981)

Esa gaita la interpretó su compadre Gustavo Aguado León, líder del  Grupo Guaco, cuando comenzaban a transitar su tercera etapa evolutiva el proyecto guaquero. En 1980 se habían marchado de la agrupación Ricardo Portillo, Simón García y José Luis García quienes fungieron como líderes en la etapa anterior. Entonces Ricardo Hernández tomó el comando de los arreglos y la composición de los temas más importantes en esa emblemática divisa musical:

“Cantándole a Chiquinquirá
a mi Virgen maracaibera
el pueblo es quien la venera
cuidando su templo está”

Producto de estos  tres largos siglos de fe y religiosidad popular, hemos logrado apuntalar  una respetable cosecha artística, que ha unido con su belleza a la feligresía. Tal como  lo plasmó Renato Alonso Aguirre González en su composición “La prenda de un pueblo” en 1980, que cantó su sobrino Miguel Aguirre con la Universidad de la Gaita. Fue en el álbum “100 años de gaita”. Ese hermoso LP venía ilustrado con fotografías en sepia del puerto de Maracaibo, mostraba piraguas, un pequeño bajel y canoas entre las dársenas, fondeados en las aguas mansas del lago. A lo lejos se ve el viejo Mercado Principal con sus cúpulas de fierros coloridos, semejando una estación de trenes. La experiencia mística de Renato Aguirre, como asiduo visitante del templo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, así la expresó:

“Camino al templo sagrado
donde habita la leyenda
vengo a contemplar la prenda 
que hace siglos nos unió
mirarla me cautivó
como otras veces lo he hecho
agitándose mi pecho
contento de inspiración.
Como lo hizo aquel
quiero cantar hoy
a tu imagen fiel
tu vasallo soy
para dar en prosas
mi sentimiento de amor
lleno de calor porque la sé amar
le quiero cantar”
(Aguirre, 1980)

Desde la aparición de la Virgen en 1709, según relatan las crónicas escritas por el Hermano Lasallista Nectario María, ella ha sido símbolo de amor y unión. Debemos celebrar la fe que ha despertado en el pueblo del occidente la Virgen Guajira, como la llamó Jairo Gil,  madre mestiza con el niño Dios en sus brazos. A sus lados aparecen  San Antonio y  San Andrés. Fue coronada por decreto del Vaticano el 18 de noviembre de 1942. Esa reliquia,  es un poderoso factor de identidad regional.

Además, es la patrona de nuestra Guardia Nacional Bolivariana, componente militar creado en 1937 por el presidente Eleazar López Contreras. Desde entonces, sus oficiales van cada año hasta su templo para ofrendarle flores. Asisten a la eucaristía solemne cada 18 de noviembre, juntos los soldados, fieles y  comandantes.

Esta advocación de María no pertenece a ninguna parcialidad política, aunque hayan querido secuestrarla, administrarla a su antojo, los gobernantes de la derecha que en el pasado dirigieron al Zulia, y que, lamentablemente contaron con el silencio cómplice de algunos jerarcas de iglesia católica local. El pueblo en su dimensión más variopinta la venera, y debemos respetar esa pluralidad, ese culto ferveroso de todos sus hijos, sin distingo alguno, mucho menos aún, el partidista.

Neguito Borjas en un tema que escribió para el sonero Oscar D´León y que finalmente grabó él mismo, nos plantea:

“Con mis hermanos gaiteros
yo también quiero cantar
el golpe más popular
más alegre y más pascuero
cantarte una gaita quiero
Virgen de Chiquinquirá”
(Borjas, 1988)

Los zulianos le hemos cantado a la Chinita desde el singular voceo marabino, empleando con pundonor nuestra variante dialectal, que ha sido vehículo ideal para serenatearla, poetizarla:

“Patrona maracaibera
que con nosotros estáis
y que a tu pueblo le dais
un entusiasmo divino;
te pido por el destino
de la hermosa juventud,
acompáñamelos tú,
por los mejores caminos”
(Virgen Guaquera, 1986)

Esa gaita es del año 1986, su letra le pertenece a Heriberto Molina Vílchez y la música a Sundín Galué. La grabó Guaco con la colaboración de los artistas en boga de Sonográfica: Ilan Chester, Evio Di Marzo, Yordano, Franco de Vita, Colina, Alberto Schllesinger y Francisco Pacheco. Su primer verso dice:

“En los toques por doquiera
a nosotros te sumáis
siempre nos acompañáis
sois una China guaquera”
(Molina y Galué, 1986)

El vocablo “agnostos” en griego significa “lo desconocido”. Los agnósticos no creen en Dios porque no consiguen razones científicas que prueben su existencia. Los amigos agnósticos en esta región, reconocen que “La bajada de la Virgen” es un acto que está dentro del ideario popular. A la vez, es una bella manifestación cultural-musical. Y aunque para ellos, siga sin tener explicación científica esa masiva expresión piadosa, de igual forma, no consiguen explicar los hechos divinos que se le asocian a la patrona del pueblo; la consideran parte del sentir zuliano. Quizá sea lo más cognoscible del universo católico, el sentido maternal que ella encierra. Para ellos es preferible ver “La Bajada de la Virgen”, a ser espectador de los eventos banales y vacuos que realizan los canales comerciales de cobertura nacional, durante los fastos de Feria.

El compositor más importante de la zulianidad, Rafael Rincón González, describe así “La Bajada de la Virgen”:

“Cuando bajan a la Virgen
el cielo viene con ella,
mi Maracaibo se llena
de música, alegría
Y toda la tierra mía
Del Saladillo de siempre
A todo el Zulia lo enciende
Mi gaita que es armonía.
Ya van a prender los fuegos
la placita está repleta
truenos en Las Quince Letras
y también cucaracheros”
(Rincón González, 2008)

Según el filósofo André Comte-Sponville: “La fe se refiere al porvenir, es una utopía metafísica, una esperanza que se ha de transformar en verdad para cada creyente. Es la esperanza de que algo benévolo va a suceder o se va a revelar”. El Padre Vílchez, experto en los misterios de la dimensión mariológica, y erudito del culto a María madre, afirmaba: “Un sentimiento maternal envuelve al mundo, es el amor que genera la madre celestial”. María es co-redentora con Jesús, porque comparten la misión salvífica. En nuestras costas, esa madre tiene “la tez tostada por el sol” y su nombre es de raigambre indígena: Chiquinquirá.  Así lo han aprendido nuestros jóvenes que la ofrendan, así lo ha cantado el bardo:

“Yo vi a un joven muy inquieto
cuando la Virgen pasaba
que la gorra se quitaba
en señal de gran respeto.
Lo aplaudí y acepté el reto
y al aire lancé sincero
mi fe, mi verso, el sombrero
y todo mi amor completo”
(Gil, 2010)

En Colombia, la Virgen Chiquinquirá también tiene miles de devotos, en su templo es venerada por el pueblo del departamento de Boyacá y por millares de turistas y peregrinos. En Perú, tiene devotos, en la antigua ciudad incaica Caraz, ubicada cerca de la costa pacífica. En algún momento el pueblo zuliano, junto al boyacense y el caracino, deben realizar una gran celebración sudamericana en su honor, que la revista como la soberana mediadora de todas las gracias en estas tierras.

Ver ALBUM "Bajada de la Virgen" AQUÍ

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frontpage Mon, 09 Sep 2013 14:11:49 +0000
Alí Primera es canción de madera. Por @leonmagnom http://www.saborgaitero.com/index.php/ali/articulos/1267-ali-primera-es-cancion-de-madera-por-leonmagnom http://www.saborgaitero.com/index.php/ali/articulos/1267-ali-primera-es-cancion-de-madera-por-leonmagnom “Si algo nos da libertad y capacidad de resistir,
son las flores de la imaginación”
William Ospina (Colombia, 1954)

Han transcurrido un poco más de siete décadas desde que Alí Rafael Primera Rossell nació en la tierra del poniente, Falcón. Su  hogar fue modesto, lleno de oficios básicos,  en medio de la ciudad épica, Coro. Ese niño que fue levantado por su abuela Mamá Pancha, impactó de tal forma en el corazón de la gente con su canto, que aún está vigente, sus canciones no envejecen, sigue generando placer la música verbal de sus temas. Sus notas están vivas.

En las calles del barrio Cerros de Marín, en Maracaibo,  aún se escucha el eco de la voz profunda de Alí, se sienten los acordes de su cuatro, el bardo aún anda de parranda en casa de doña Josefina, la amada compañera de Armando Molero.  Alí Rafael canta  entre el nisperal, hace fluir la música de sus manos hacia la garganta de Ricardo Cepeda, toca las manos de Tino Rodríguez y abraza a Miguel Ordoñez. El poderoso Alí, poeta irreverente que nació el 31 de octubre de 1942, siempre se sintió huésped de honor en la casona de don Armando Molero; el cantor del pueblo al que tanto admiró.

La casa de Armando y Josefina era amplia, con muchas recámaras y un solar inmenso. Estaba ubicada frente al antiguo cine París, en las accidentadas calles de Cerros de Marín, barriada con pequeñas colinas desde donde se veía el lago, y contemplaba el rielar de la luna en las noches de aventuras.

Según contaba Alí en sus tertulias, su carrera la sustentaron cuatro fuertes pilares geográficos: Maracaibo, Barquisimeto, Coro y Caracas. Fueron las cuatro ciudades columnas,  que mejor lo albergaron con afecto profundo y en cada una sembró su pasión y apego. En esas cuatro casas infinitas fue donde afianzó el cantor su vocación de trovador, su proyecto de siembra de una nueva patria, sus ansias de redimirla.

De muchacho, Alí fue limpiabotas, boxeador, participó en carreras de bicicletas. Un  apasionado de las peleas de gallo, amaba ese animal hermoso, su plumaje iridiscente, su carácter valiente de ave de pelea. Para él representaba un signo de resistencia, como bien lo plasmó Gabriel García Márquez en  “El coronel no tiene quien le escriba”.

Esa idolatría la mantuvo toda su vida, la materializó en su colección de gallos artesanales, en estatuillas de maderas policromadas que atesoró toda su vida. Ese amor lo plasmó una vez más en su golpe “El gallo pinto”, dedicado a  don Pío Alvarado, músico emblema del estado Lara:

“Qué bonita madrugada cuando ese gallo ha cantao,
se alimenta el gallo pinto con flores de siempreviva”

Alí buscaba trascender en las sendas del arte, soñaba rumbos musicales, eso lo lleva a salir de Coro, era entonces un adolescente. Llegó a Caracas en 1963 y comenzó su carrera universitaria en la Universidad Central de Venezuela. Eran sus primeros días en la quimérica Caracas. Allí llegó con la intención de estudiar química. En paralelo comenzaron sus cantatas estudiantiles, sus afiebradas charlas sobre el ideario bolivariano y su marcado talante revolucionario.

En el decenio 1960, Venezuela salía del oscuro período militar, había cesado el mandato férreo de Marcos Pérez Jiménez y comenzaba la guerrilla urbana a labrar su camino accidentado en el país, que devino en un final desastroso. La nación se inquietaba por la visita de Fidel Castro luego de su entrada triunfal a La Habana. La devastación y el genocidio causado por las tropas norteamericanas en Vietnam era titular en todos los medios. El planeta se conmovió con el canto de paz y amor de Los Beatles. Surgía entre los jóvenes un nuevo icono de rebeldía, “El Che” Guevara, con  una dimensión casi mística. En las principales urbes del continente se oía el canto de la Nueva Trova Cubana y de los grandes cantores latinoamericanos: Violeta Parra, Zitarrosa, Daniel Viglietti, la negra de Tucumán Mercedes Sosa. Esos hechos marcaron la índole del canto emergente y combativo del joven juglar Primera.

En el año 1968, Alí salió hacia Europa con la misión de hacer un grado universitario en Rumani. Apoyado por sus camaradas del Partido Comunista de Venezuela, conoció los rigores del exilio voluntario.  En ese período le nacieron dos hijas de su relación con una intelectual rumana de nombre Tharja. A sus hijas rumanas las llamó María Fernanda, en la intimidad Shimpi, y María Ángela, a quien acariciaba y llamaba Marimba.

En la soledad del viejo continente madura su visión de cantor y emprende el  retorno a su patria. Grabó su álbum “La patria es el hombre” y comenzó una impresionante escalada en las emisoras del país, a pesar del veto silente y progresivo a sus canciones sugerido por los burócratas de los grandes circuitos nacionales. Sin embargo, la popularidad de Alí crecía vertiginosamente, poco a poco se convertía en una figura mítica que muchos querían escuchar y  protegían con celo.

El éxito de sus canciones lo conmina a fundar su propio sello discográfico, lo llamó  Cimarrón, su casa disquera propia. Eso le dio absoluta libertad para crear y difundir su obra, sin censura ni restricciones. Se unió al gran músico venezolano Alí Agüero, un extraordinario arreglista, con quien produjo el grueso de su repertorio. Llegaron a lanzar 14 álbumes larga duración. Cada disco de vinilo de Alí Primera, lo ilustraba con cuadros de pintores venezolanos: Héctor Poleo, Bárbaro Rivas. A su admirado Armando  Reverón le escribió una de sus mejores canciones:

“Reverón titiritero
Reverón el muñequero
se te fue Juana la gorda
ya no sirve de modelo”

Alí siempre estuvo alejado de la televisión, por ser un medio de comunicación al que percibía como vulgar expendio de mercancías, como un mostrador banal. Él nunca quiso verse entre esa mercadería de la televisión, a pesar de las jugosas ofertas que recibió por actuar en ella.

Su canto estuvo en las cintas sonoras de películas nacionales en la década de los 70. Por esos años comenzaba en el país un movimiento de grupos alternativos que  interpretaban sus composiciones, entre otros: Los Guaraguaos, Los Cuñaos, Gran Coquivacoa con su amigo Beto Borjas y el Grupo Guaco liderado por los hermanos Aguado León. También lo hicieron orquestas consagradas como el Gran Combo de Puerto Rico en la voz de  Andy Montañez con su tema “Cunaviche adentro”:

“Va cabalgando el llanero
oliendo a sudor de vaca
y al cafecito negro
que tomó en la madrugada”

El grupo Guaco tuvo éxito cuando grabó en tiempo de gaitas sus composiciones “Perdóneme Tío Juan” y “Hay que aligerar la carga” en el año 1972, en la voz de su  admirador Gustavo Aguado León, logrando sonar en todas las emisoras de amplitud modulada de la época.

Alí Rafael Primera Rossell encarnó un auténtico trovador, un poeta que captó el sentir de la gente y lo plasmó en canciones. Utilizó en sus composiciones todas las formas musicales venezolanas: el vals, la danza, el ritmo orquídea, el sangueo. Hasta el son cubano, como un préstamo solidario.  Sus letras viven en la memoria colectiva:

“El lagrimear de Las Cumaraguas, está cubriendo toda mi tierra, piden la vida y le dan un siglo, pero con tal que no pase nada, en mi tierra mansa, mi mansa tierra”
(Canción mansa para un pueblo bravo)

El estado Lara está presente en su poesía, en sus canciones, es una referencia perenne:

“Mira que linda la vereda, la lluvia de primavera le  florecieron la piel. Ese camino va al Tocuyo,
ya se escuchan los tambores de tamunangue otra vez”
(Caña clara y tambor)

Su clásico dedicado a la ciudad de Caracas, capital de contrastes, con millones de personas que se debaten entre el lujo y la miseria en sus cerros:

“Qué triste  se oye la lluvia, en los techos de cartón
qué triste vive mi gente, en las casas de cartón”
(Techos de cartón)

Una de sus canciones más poéticas la dedicó a la mujer nativa de la península de Paraguaná, a la hembra hermosa que vive en esa capital del viento y la sal:

“Llena tus labios de colorete y de ansiedad el alma se llena, todas las tardes la carretera recibe el beso de tu mirar”

Al final de  esa canción, Alí le rinde un homenaje al gran periodista Alí Brett, intelectual de izquierda oriundo de Carirubana, autor del libro “Aquella Paraguaná”:

“Tocayo no se me muera
no se muera tocayo
que están cantando los gallos
para ese pueblo que espera
vamos a darle una flor
a aquella paraguanera”

Toda su obra está marcada por una pasión de hombre enamorado de su paisaje,  su canto es bucólico, de poeta en defensa de la flora. Logró resonancia en Latinoamérica por su canto reivindicativo. Un hecho trascendente fue su participación en el concierto en solidaridad con Nicaragua en 1973, donde acompañado solo por su cuatro dejó su huella profunda de artista auténtico.

En 1977 se casó con la hermosa muchacha, cantora oriunda de Acarigua, Sol Mussett, de ascendencia libanesa. Con ella conformó una familia de cinco varones: Sandino en homenaje al líder Nicaragüense; Jorge; Servando por el personaje de su Coro idílico; Florentino, para honrar la tradición llanera; y Juan Simón, el surrapo, en homenaje al pueblo y al prócer  Bolívar. Hoy en día, sus cinco hijos venezolanos son cantantes reconocidos en buena parte de América Latina.

En 1983, Alí ideó y  organizó “La canción bolivariana”, megaconcierto que realizó en el estadio “Luis Aparicio” de Maracaibo. Allí participaron grupos y cantores que llegaron de distintos rincones del continente americano. Nuestra ciudad lacustre fue capital de la trova.

Alí Primera sólo vivió 42 años, la muerte lo atrapó el 16 de febrero de 1985 en la autopista Valle-Coche de la capital venezolana. Esa noche salía de grabar su canción: “El lago, el puerto y su gente” cuando se registró la colisión de dos vehículos, su cuerpo quedó  destrozado entre el amasijo de hierros de su camioneta luego de ser impactada por un auto sin control  que se desplaza a gran velocidad. Le tocó a su paisano Charles Arapé, el gran productor radial nativo de la Sierra de Coro, reconocer su cadáver en la morgue de Bello Monte, y encender en esa madrugada, la pólvora de la fatal noticia. Se apoyó en la cronista y locutora Lil Rodríguez que estaba realizando su programa nocturno.

Sus exequias se recuerdan con una larga caravana de Caracas a Falcón, entre las notas de sus canciones que entonaron los amigos, estudiantes y seguidores. Fue sepultado en un cementerio humilde de la península de Paraguaná, lo sembraron en su tierra árida. Cada año, en el mes de febrero, se realiza la marcha de los claveles rojos para homenajearlo.

Su emblemática camisa bermeja, su barba entrecana, sus cadenas de plata con el rostro de Jesucristo, los vi por última vez en la plaza de la urbanización La Victoria, cuatro días antes del cruel desenlace, el 12 de febrero. Él quiso cantar el día de la juventud, ante el busto de José Félix Ribas, rodeado por los vecinos de  la casa que lo  albergó con amor toda su vida, Maracaibo, pilar fundamental de apoyo a su carrera.

Se esparcen notas y rebotan desde el lago ardiente hasta las arenas falconianas. En el medanal donde sembramos al cantor, sus versos siguen germinando. Y como él  le cantó al grupo Madera, después del naufragio en el río Orinoco, hay una canción olorosa a madera en la orilla, con notas de jazmín y café, esa canción no se detiene; es Alí Primera.

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FOTOS: La Chinita en su recorrido lacustre http://www.saborgaitero.com/index.php/trono/fotografia/1271-fotos-la-chinita-en-su-recorrido-lacustre- http://www.saborgaitero.com/index.php/trono/fotografia/1271-fotos-la-chinita-en-su-recorrido-lacustre-

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Moisés Martínez, el bardo salvado de las aguas http://www.saborgaitero.com/index.php/sabor/104-articulos/1311-moises-martinez-el-bardo-salvado-de-las-aguas http://www.saborgaitero.com/index.php/sabor/104-articulos/1311-moises-martinez-el-bardo-salvado-de-las-aguas "Todo el enigma de la salud 
está entre el sueño y la risa”
Hans-Georg Gadamer 
(Alemania 1900-2002)

Con un nombre egipcio, antiguo y cargado de significación, Moisés, fue bautizado uno de los gaiteros más genuinos, fuente de simpatía natural, acompañado por un apellido de linaje muy extendido en América: Martínez. Sus vecinos de la barriada El Saladillo lo llamaban “El pequeño Moisés” por su baja estatura y la redondez de su figura. Nació el 21 de mayo de 1928 en el sector El Alto de la Mina, nombre de la pulpería más frecuentada por los parroquianos en esas calles. En su familia se vivía una gran devoción por la Virgen, era un hogar de rigurosos preceptos católicos y valores tradicionales. Desde muy joven aprendió a tocar el cuatro, instrumento que fue su fiel compañero, acompañaba su canto para recrear las viejas estampas de la Maracaibo aldeana, hacía canción las mañanas de tráfago en el puerto; interpretaba con maestría contradanzas, bambucos, danzas y la gaita, la principal protagonista de su vasto repertorio.

Moisés Martínez fue un compositor de estilo costumbrista, un buen cantante con registro de barítono, y un cuatrista solvente para acompañar las veladas. Su carrera profesional como cantante comenzó en el decenio 1950, fue fundador del cuarteto Alma Zuliana en 1954 junto a Antonio Medina, Bernardo Márquez y Jesús Bracho, fue miembro fundacional del Conjunto Gaitero Saladillo, que tras la formación de Saladillo de Ramón Quintero se denominó El Auténtico Saladillo. Conformó el Dueto Soto-Martínez con el doctor Leandro Soto, juntos realizaron múltiples presentaciones en las emisoras pioneras de la ciudad: Ondas del Lago, Radio Popular 700AM, La Voz de la Fe 580AM. En 1982 Moisés aceptó la invitación de “El Negrito” Eduardo Aguirre para grabar con su conjunto Selección 82, al lado de grandes figuras del género como Francisco “El Machorro” Morales, Betty Alvarado y Enrique Gotera, agrupación de efímera existencia, con una gran calidad interpretativa.

Moisés tuvo actuaciones con el conjunto gaitero El Número Uno y grabó como invitado con la agrupación Mamaota y su Familia Gaitera y con el Grupo Candela del investigador y poli-instrumentista Jesús Morillo, con ellos plasmó temas de honda tradición.

Durante sus años de madurez, en las década de los 80 y 90, Moisés solía cantar en restaurantes y en las tiendas de Santa Lucía, acompañado por su cuatro, al que adornaba con peonías guajiras, él lucía su sombrero canotier y espejuelos gruesos de formato cuadrado; inspirado interpretaba danzas y valses clásicos de la zulianidad. Solía colocar entre las cuerdas del cuatro, en la sección de clavijas, su cigarrillo, y este humeaba mientras Moisés deleitaba con su voz a los bohemios presentes. Combinaba los temas musicales con su humor, las anécdotas de sus primeras andanzas gaiteras y los chistes que creaba.

Moisés Martínez fue un buen compositor de diferentes formas musicales, cultivó el vals rápido característico zuliano, la décima y las gaitas tradicionales. Entre sus obras más celebradas están:  “Gaita zuliana”, conocida como “La campeona”; “Cuatricenti qué de qué”, “El turco embarcao”, “La soberana” de 1972 con el Conjunto Número Uno,  “El pregonero”, “El billetero”, “El merengón”, “La saladillera” de 1965, “Mi vieja Caracas”, “Bodas de plata”, “Pueblo sufrido”, “Clamor zuliano”, “Ida y vuelta”, “Ofrenda”, “Recordando a Carruyo”, “La gaita de Ayer” y “Feliz Navidad”.

Con “Gaita Zuliana” obtuvo el primer premio en cinco concursos de la temporada de 1962: el de Industrias Pampero en su primer ciclo, el del Hipódromo de la Limpia, el del Club Alianza, el de Publicidad Anuncios Cristalino y el Premio Estatal de Gaitas, así como la amplia aceptación del público que desde entonces la subtituló “La Campeona”, esto por el grito que al principio del tema hizo Nerio Matheus, como un introito, “Ahí va la campeona”:

“Están acabando 
la gaita que es tradición
por estar cantando
música de otra región”

Astolfo Romero la consideraba el modelo perfecto de la gaita tradicional, un esquema a seguir por los  compositores noveles:

“Vamos a cantar
la gaita maracaibera
que en el Zulia es la primera
en música popular,
se puede imitar pero no igualar
y solo el zuliano
ese golpe sabe dar”

Durante muchos años Moisés vivió en una hermosa casa de ladrillos rojos, con techo de tejas de barro y ventanales de madera colorida, ubicada en la avenida Delicias con la calle 80, justo al lado del estudio de grabación del pianista y productor Agustín Espina, quien protegía al viejo bardo y lo consideraba su abuelo, su tutor. En esa casa solariega lo visité en varias ocasiones, me refería anécdotas junto a mi padre Luis Nemesio Montiel y se reía recreando las vivencias al lado de su entrañable amigo, fueron dos bellacos que perseguían a las gitanas que llegaban al puerto, mujeres de ojos velados, para cantarles y cortejarlas.

Sin duda, Moisés fue un hombre feliz, que siempre disfrutó su misión de acompañar a los demás con su canto y su oportuno humor, quizá esa labor fue su elixir de vida, lo que lo llevó a ser un hombre longevo lúcido, activo y dichoso. En alguna ocasión le dije: “Moisés, ¿vos fuiste salvado de las aguas del lago o del Nilo?” Y me respondió entre risas: “No mijo, de las aguas ardientes de la vida”. Su risa era una manifestación de alegría pura, jamás de burla o ironía.

Su mejor interpretación como solista la realizó en 1969 con la gaita de Virgilio Carruyo “La cañoñera”, tema que comienza con el sonido de tres cañonazos, es una gaita-crónica que relata el episodio de los mochistas liderados por el confabulado “Mocho” Hernández enfrentados al autócrata  Cipriano Castro, que al final huyeron despavoridos:

“Allá va la cañonera
como se va haciendo alarde
y los mochistas cobardes
se pusieron en carrera”

El pequeño Moisés Martínez murió en su hogar, al amanecer del jueves 21 de julio de 2011, lucía sonreído en su cama, recién había cumplido 83 años. Los médicos tratantes determinaron que su deceso fue producto de una falla orgánica general, como si de pronto se hubiese querido ir de esta fiesta terrenal sin agonías. En sus exequias las gaitas no pararon de sonar, nunca antes había presenciado una despedida a un difunto de forma tan alegre y tan vital.

El compositor Miguel Ordoñez, con quien él tuvo una estrecha amistad por décadas, escribió un epitafio en verso:

“Ángeles y serafines
del cielo vienen bajando
pues quieren oír cantando
al gran Moisés Martínez”
(Ordoñez, 2011)

El Moisés salvado de las aguas ardientes de la vida, el saladillero raigal que fue sacristán y campanero en el templo San Juan de Dios, el rapsoda que conoció todos los bares, callejones y andurriales de Maracaibo, siempre será recordado por “La Campeona”: el himno popular que nos legó, que nos identifica y une.

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frontpage Mon, 28 Jul 2014 14:39:13 +0000
Un himno sobre palmas: visión sobre su estructura musical http://www.saborgaitero.com/index.php/zulianidad/historia/1313-un-himno-sobrre-palmas-vision-sobre-su-estructura-musical- http://www.saborgaitero.com/index.php/zulianidad/historia/1313-un-himno-sobrre-palmas-vision-sobre-su-estructura-musical- Himno del estado Zulia (Audio)
{mp3}himno del estado zulia{/mp3}

El himno del estado Zulia, con su poesía barroca, sus imágenes líricas impactantes, con su melodía altiva en tiempo marcial, llega a 105 años de creado. Ha sido poco conocido a lo largo de este siglo de existencia, quizá fue subinterpretado por los zulianos, aunque en las últimas décadas, lo hemos cantado con mayor entusiasmo y asiduidad.

Durante las siete ediciones del torneo “Intergaitero de Softbol” realizadas entre 1999 y 2005 en el estadio La Encrucijada, colocamos como norma cantar el Himno del Zulia antes de cada juego. En esa coyuntura comprobé que muchos de los solistas profesionales de la gaita, no se sabían la letra de su himno regional, muchos hubieron de ensayar horas extras para interpretarlo sin enmienda y con arte. También comprobé que su melodía y poesía, tocan el alma del zuliano, ya que posee una gran belleza lírica-musical:

Coro:
“Sobre palmas y lauros de oro
yergue al Zulia su limpio blasón
y flamea en su plaustro sonoro
del progreso el radiante pendón”

Uno de los errores más recurrentes es repetir tres veces al cantar la palabra “pendón” al final del coro, quizá motivado por el arreglo original para la banda marcial, que repite con énfasis la sección de vientos metales y vientos maderas. Las palmas o palmeras de las radas lacustres, son su signo de distinción, su marca, podríamos afirmar que es un himno sobre las palmeras del lago Coquivacoa.

En el coro de su himno, Udón Pérez utilizó vocablos poco cotidianos, como yergue (Del latín erigĕre, el verbo levantarse, erguir);  plaustro (Del latín plaustrum, carro o carruaje de madera utilizado por los soldados griegos y romanos), simboliza el progreso, el avance;  “blasón”, del francés  blason, idioma que Udón hablaba con soltura, utilizada en su segunda acepción según el DRAE “cada figura, señal o pieza que se ponen en un escudo”; y “pendón” que es la bandera, flameando sobre el carruaje sonoro.

Su estilo está influenciado por el  “Siglo de oro español” sobre todo del Barroco español, que bien conocía Udón, la época gloriosa de Francisco de Quevedo y su conceptismo, firme defensor de la moral, y sus magistrales poemas amorosos. Y de Luis de Góngora, el mayor exponente del culteranismo con su “Fábula de Polifemo y Galatea” de 1613.

Las metáforas udonistas de esta pieza musical están recargadas, y son alusivas a la mitología griega. Pérez era un conocedor profundo de la etimología castellana, traductor de lenguas romances, y un poeta experto en versificación. Él participó en un concurso para la elección de la letra del Himno del estado, promovido por José Ignacio Lares Baralt, presidente del estado Zulia, el 29 de abril de 1909.  Pérez fue declarado ganador de la competencia el 5 de julio de ese mismo año. A su extenso poema se le añadió la música compuesta por el músico y abogado José Antonio Chaves, ganador de un certamen simultáneo con el anterior, para seleccionar la melodía del himno.

Cuando el polígrafo Abdón Antero Pérez Machado (Udón) escribió ese poema, tenía 38 años; moriría a los 54 años de edad, víctima de una hemorragia cerebral que le sobrevino en plena Plaza Baralt, en medio del tráfago citadino y el calor abrasador. En ese momento tenía un prestigio intelectual bien ganado, incluso allende fronteras venezolanas. Andrés Eloy Blanco lo llamó “el tigre zuliano”.

La estructura literaria del himno zuliano está compuesta por un coro y seis estrofas. En la primera estrofa  Udón utiliza las palabras: “nauta”, “límpido farol” para referirse a nuestro sol, “el cenit” como el centro del cielo y remata con la imagen del carruaje tirado por cuatro caballos; “la cuadriga” que tira del sol iracundo.

“La luz con que el relámpago
tenaz del Catatumbo,
del nauta fija el rumbo
cual límpido farol.
El alba de los trópicos,
la hoguera que deslumbra
cuando el cenit se encumbra
la cuadriga del sol;
no emulan de tus glorias
el fúlgido arreból”

Según el poeta, aún así, no igualan el brillo de sus glorias.

En el segundo verso rememora las victorias que dieron la independencia a  la patria, destacando la Batalla del Lago de Maracaibo:

“En la defensa olímpica
de los nativos fueros,
tus hijos sus aceros
llevaron el confín;
ciñendo lauros múltiples
los viste, con arrobo,
del Lago a Carabobo
del Ávila a Junín
y en Tarqui y Ayacucho
vibraron su clarín”

El himno tiene seis estrofas en total, que casi nunca se han interpretado completo, son muy densas, llenas de imágenes greco-romanas.

Algunos piensan que es rebuscada su letra, otros que es muy barroca, yo creo que su coro y primera estrofa son memorables, intachables. Si comenzamos a cantarlo, a interpretarlo en cada evento importante del Zulia, sentiremos su aporte a nuestra identidad.

La música del himno es obra de José Antonio Chaves, quien fue un notable abogado nativo de Los Puertos de Altagracia en 1854, se desempeñó en muchos cargos importantes en el foro zuliano, era músico académico, tocaba la flauta y la guitarra y participó como tal en el concurso. En el tercer período rectoral de Universidad del Zulia: desde junio de 1896 a septiembre de 1897, fue su Rector, demostrando gran capacidad para estar al frente de la máxima casa de estudios.

La partitura con las notas y la letra del Himno del estado Zulia fue publicada completa por primera vez por la Imprenta Americana, en la edición extraordinaria del Diario "El Fonógrafo” el 19 de abril de 1910.

Como todo himno, que en su origen es una canción militar que acompaña la marcha de los soldados, está en el estricto compás de 2/4 (a dos cuartos) con su acento fuerte en el primer tiempo. Está en la tonalidad  “Mi bemol Mayor”, y las estrofas las canta el tenor. En su arreglo original, de hace 105 años, hay partituras para instrumentos poco usuales como clarinete bajo y bombardino barítono. Su melodía es lo más destacado y apreciado, connota lirismo, realza la densa poesía udonista, en cierto modo, José Antonio acompañó al apologista a narrar de forma épica las hazañas de los libertadores. En los compases que preceden a las estrofas, Chaves tuvo errores con el tiempo, en el argot musical, “entra atravesao”, no está escrito a tiempo, esa enmienda es necesaria.

La cuarta estrofa es una exaltación al espíritu grecolatino que siempre privó en nuestra cultura:

“Y luego que la cólera,
de tu justicia calmas,
va en pos de nuevas palmas
tu espíritu vivaz;
en aulas y areópagos,
cabildos y liceos,
te brinda sus trofeos
el númen de la paz;
y vese en blanca aureola
resplandece tu faz”

Nos habla de los areópagos  (Del griego aρειόπαγος, la colina de Marte, era el tribunal superior de la antigua Atenas)  y del númen (Del latín numen, es la inspiración del artista).

El 15 de agosto es el aniversario de su proclamación como símbolo regional, que ya rebasó el siglo como la canción que nos da identidad y nos define como estado occidental de Venezuela. Es nuestro principal símbolo sonoro, con un alto significado, refuerza nuestra identidad como pueblo, nuestra verdad. Sobre todo porque un buen símbolo jamás necesita tanto argumento, es un binomio de significado y significante que supera todas las explicaciones:

“En tu carroza aligera
que tiren diez corceles,
de cantos y laureles
guirnaldas mil se ven
allí del arte el símbolo,
del sabio la corona,
del Temis y Pomona
la espada y el lairén”


Toca la mitología romana con Pomona la diosa de las flores y los huertos y Temis que es la diosa de  la ley, la justicia. El “lairén” es una variedad de uva de grano crecido, de piel dura, a la que Pomona protege.

En la quinta estrofa hace referencia a las nuevas luchas que emprenderá el Zulia, no con espada, sino con laureles, no libraremos batallas entre nubes de pólvora, sino entre los enigmas de la ciencia y el arte, para aupar el progreso de la región.

En la sexta estrofa, que completa los 64 versos de la pieza magistral, Udón Pérez elogia al pueblo que no permitirá satrapías, ni sometimientos. Como bien lo cantara la franco-chilena Ana Tijoux, con actitud “Antipatriarca”:

“Jamás, jamás los déspotas
o la invasión taimada,
la oliva por la espada
te obliguen a trocar;
y sigas a la cúspide,
triunfante como eres,
rumores de talleres
oyendo sin cesar
en vez de los clarines
y el parche militar”

Todas las crónicas que he leído, incluido el libro que se editó sobre el himno zuliano, ponen su empeño en la letra del mismo, quizá porque en su mayoría, los participantes son historiadores y catedráticos de literatura, y no manejan el tema musical, no entienden de partituras ni arreglos musicales, olvidando que su lírica es solo la mitad de la obra. La otra mitad tiene igual o más valor estético, que es su música, la melodía al cantarlo. Debemos tener una visión global de la obra, incluso de sus imperfecciones, una visión holística de la pieza lírica-musical.

Propongo que todas las emisoras del Zulia, a las 6:00 de la mañana o a las 12:00 del mediodía, luego de sonar el himno de la República Bolivariana de Venezuela, coloquen el Himno del Zulia, como una ofrenda a nuestros próceres, al pueblo zuliano que luchó a punta de bayoneta y al fuego de arcabuz por la independencia, y que ahora lo hace desde las ciencias y las artes, con un gran sentido de pertenencia a la patria, y sin ningún rasgo secesionista o cismático. Así cantaríamos al orgullo de ser zuliano, y al honor de ser venezolano de esta latitud.

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Correo electrónico: leonmagno@saborgaitero.com

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