En
medio del despliegue grosero de
producciones musicales fantasma
o de espuma, con un acento desmedido
y sin vergüenza en el mercado
y sus fauces, existen y despuntan
creaciones colectivas guiadas por
la amistad y el amor perseverante
a lo nuestro. En este marco se encuentra
el disco de Israel Colina, joven
falconiano que, junto a su hermano
Gustavo, ha hecho vida y sembrado
raíces en nuestra ciudad.
Su disco es un homenaje a nuestra
herencia musical, un canto a la
libertad, la emancipación
cultural y la integración,
porque “Hay quienes pierden
tiempo – afirma Israel- en
guerras y venganzas. Por nuestra
parte, hemos acunado esta producción
con las nanas de nuestra conciencia,
en el lirismo y la música,
en la esperanza viva de la utopía
y en el desmontaje definitivo de
la farsa que nos aleja de nuestras
raíces, de lo que esencialmente
somos.”
Iberoamérica Espléndida
“En diciembre de 2001 estuvimos
eligiendo los temas, revisamos,
descartamos, había muchas
posibilidades, nos gustaban bastantes
temas, pero total que terminamos
eligiendo dieciséis. El disco
se llama “Iberoamérica
Espléndida” y surgió
el mismo enero que nos metimos en
el estudio de grabación de
los hermanos Acurero. Después
que hicimos la selección
nos fuimos Gustavo y yo a ese estudio,
concertamos la cita y Gustavo empezó
a grabar las maquetas y yo a grabar
las voces aparte. Gustavo hizo la
base de las guitarras, la base del
cuatro, fue incluyendo la bandolina,
y después empezamos a llamar
a los amigos, que ya estaban medio
avisaos pero no tenían conciencia
de lo que estábamos haciendo.
Les pasamos un “quemaíto”
de esas piezas, las empezaron a
escuchar y pautamos fechas de grabación.”
Fueron llegando
Así fue llegando Elvis Martínez,
contrabajista espectacular, excelente
músico y gran persona, ante
todo, él fue incluyendo la
parte de los bajos y el contrabajo,
con arco, y fue cogiendo color el
disco. Después se insertó
el maestro Carlos Almarza, que posterior
a ese proceso fue prácticamente
el ingeniero de sonido con el que
terminamos el disco. Carlos le metió
los pianos, los “pads”.
Llamamos a Ulises Hadjis baterista
y después llamamos a Lendys
Solarte como percusionista afro-venezolana
y ahí empezó a coger
de verdad bastante fuerza el planteamiento.
Prácticamente en la víspera
a la conclusión fue que insertamos
la voz.”
Diversos géneros
“Hay valses, samba argentina,
merengue venezolano, onda nueva
con un tema jazz de Fito Páez
que es muy lento, del disco “Circo
Beat”, que se llama “Nadie
detiene al amor en un lugar”,
Gustavo hizo un arreglo para esa
pieza en onda nueva que es un ritmo
que creó el maestro Aldemaro
Romero. También grabamos
tonadas, porque consideramos que
la tonada –en mi caso- es
el género musical venezolano
más sublime, además
que es muy exigente a la hora de
ser interpretado. No grabamos, pues,
música llanera per se de
la que conocemos, con arpa, cuatro
y maracas sino que se utilizó
el cuatro como acompañante
natural, la guitarra y el silbido,
un elemento muy importante dentro
de esa propuesta”.
“Homenajes a la tierra que
sentimos profundamente…”
“Elegimos dieciséis
temas a partir del amor que sentimos
por Iberoamérica. Está
una pieza venezolana que se llama
“Yo era dichoso”, está
otra argentina que se llama “Canción
para Carito”, musicalizada
por León Gieco y con letra
de Antonio Tarragó Ros, y
bueno, buscando ese matiz, intercalando
una pieza venezolana con dos latinoamericanas
de otra parte, Argentina, Chile,
Perú, volvíamos a
Venezuela y así fuimos ensamblando.
Tomamos un tema de Magdalena Sánchez
grabado a finales de los años
cincuenta del siglo pasado, hicimos
una versión, esa canción
se llama “Infiel”. Casualmente
ella hace dos meses murió,
yo obviamente no sabía que
iba a morir Magdalena Sánchez
y bueno, eso quedará ahí
como un homenaje. Grabamos un tema
de Otilio Galíndez que se
llama “Pueblos tristes”,
una fotografía documental
de lo que es mucha del alma de los
pueblos de Latinoamérica.”
Un Video clip ¿por qué
no?
“A ese trabajo colectivo
se le fue sumando la fotógrafa
y documentalista Yanilú Ojeda,
quien planteó también
hacer un video clip para la promoción
del disco, ¡y se hizo!, pero
yo le preguntaba que por qué
lo íbamos a hacer si ese
disco no respondía a esos
patrones de promoción y difusión,
pero ella me dijo que no, que era
una idea buena y que debía
hacerse, sencillamente porque si
los demás hacen video clip
porque tú no vas a hacer
un video clip con tu propuesta.
Estuve de acuerdo y nos fuimos al
centro de Maracaibo. Surgió
en mi “renolito”, yo
no tengo reproductor en el carro,
entonces le poníamos pilas
a uno portátil y colocábamos
“Es la primavera”, un
tema de Rafael Amor y Francisco
Amor, autor de muchos otros grandes
temas latinoamericanos. Lo hicimos
en el Centro, no había modelos
allí, yo no me iba a enamorar
de ninguna modelo, esa no era la
intención, la intención
era mostrar parte de lo que es el
Centro de Maracaibo con una canción
argentina y entonces tratar de buscar
ahí una armonía. Hicimos
tomas en el cementerio El Cuadrado,
por el Casco Central, nos fuimos
a Santa Lucía. Como estábamos
trabajando con el cine directo no
había guión predispuesto
ni locación; si veíamos
que la luz era acorde con lo que
llevábamos grabado y si se
parecía a algo que queríamos
retratar en el disco lo hacíamos.”
Disco ad libitum
“Ese fue el proceso para
que el disco se diera en tres años,
no nos apuramos, de hecho el ritmo
que cogió fue el ritmo en
el que todos podíamos, y
como cada quien tiene sus obligaciones
y su trabajo aparte, pues hicimos
eso. Lo que sí es importante
decir acerca del disco es que todos
tuvieron libertad de proponer. Gustavo
hizo los arreglos generales para
casi todas las canciones, pero se
les pedía a todos que pusieran
lo de ellos y si había algo
después de la grabación
que había que revisar lo
revisábamos, cada quien llevaba
su propuesta, no había limitaciones.
Otra cosa, el disco no lo grabamos
con “click”, es decir,
con el marcador de tiempo exacto
para cada canción donde cabe
cada compás sino que lo grabamos
ad libitum, entonces eso se siente
en el disco y algunos músicos
cuando llegaban a grabar decían
que por qué lo habíamos
hecho así y Gustavo les explicaba
que la idea era que fuera un disco
libre en toda la extensión
de la palabra y que el tiempo tuviera
el ritmo nuestro, no lo que a uno
las notas y el tiempo de cada nota
lo obligan. Además, utilizamos
el “rubato”, es decir,
el ir y venir dentro del fraseo
para poder hacerlo menos cuadrado
y más oblicuo, redondo, rectangular,
donde eso tuviera lugar, tanto para
la música como para la voz”.
• Escucha
aquí “Es La Primavera”,
de Israel Colina
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