Es
mi trayectoria en la Gaita, y es
que durante ese recorrido y comenzando
desde niño cuando ya compartía
con la gaita y el recuerdo de tantas
cosas, por ejemplo, cómo
olvidar cuando en la vieja casita
alquilada donde vivíamos
en el sector Veritas, mi mamá
nos preparaba el desayuno bien tempranito
en la mañana y ya luego ya
en San Francisco a donde nos mudamos
después que mi padre lograra
comprar una casa propia. Allí
me vienen a la mente esos recuerdos
de los famosos juegos marabinos:
las petacas, las metras, 40 matas,
el emboque… y que al llegar
diciembre no podíamos faltar
a las misas de aguinaldos, hermosos
tiempos cuando todo el mundo corría,
unos a que su padre o hermano para
que le comprara unos patines y en
las noches preparábamos los
famosos unión-5 para el día
siguiente salir a patinar a eso
de las cuatro de la mañana
cuando la familia se disponía
a ir a la misa de gallos. Al estar
en esos preparativos, en la radio
se escuchaban buenas gaitas de esa
u otra temporada.
De verdad son recuerdos hermosos
cuando me escapaba a la fuente de
soda de la primera etapa de urbanización
para ver y escuchar cantar a Hector
Cabrera, Lila Morillo, Nestor Zavarce
y otros artistas que en esa época
se encontraban muy de moda o cuando
nos dirigíamos a escuchar
las gaitas en “La Hoyada”,
en “Piano Blanco”, en
la fuente de soda de La Trinidad,
a que mi amigo Nucette o al Naranjal
y el Poniente en los Haticos. Aún
recuerdo también a algunos
compañeros de estudio, mi
ingreso a una escuelita de música
en la sede de la antigua iglesia
“San Juan Bautista”
donde aprendí a tocar el
cuatro y de allí se me invadieron
los deseos de tocar la gaita por
primera vez.
Así fue como conocí
a un señor de nombre Ángel
Roberto Medina, un maracaibero de
los más arraigados en esta
tierra y supe que el había
fundado e integrado junto a otros
el popular conjunto “Alegres
Gaiteros de Valle Frío”,
fue allí que, impulsado por
varios muchachos que teníamos
la misma inquietud y este señor
Medina; quien nos compró
los primeros instrumentos, y comenzamos
a ensayar y tocar la gaita con un
grupo infantil al cual denominamos
“Juventud Gaitera”.
Entonces me entusiasmo más
la idea al siguiente año
de poder integrar algún conjunto
que grabara un LP o un 45 y conseguí
la oportunidad y ya ejecutando el
cuatro en un nivel más alto
fue cuando paso a formar parte de
un conjunto llamado Grey de la Villa
del Rosario.
Igualmente recuerdo a Don Pedro
Colina, a quien escuchaba todas
las mañanas antes de ir a
la escuela en su programa “Buenos
Días Sr. Gobernador”
y también lo recuerdo cuando
salíamos en un autobús
que la escuela rentaba para hacer
turismo y cantábamos aquella
canción que más nunca
he vuelto a escuchar y que comenzaba
con la estrofa: “Vamos a recorrer
la ciudad… vamos con alegría…
a hacer turismo escolar…”
grabada por los Zagalines del Padre
Vílchez.
¡Que hermosas eran las misas
que interpretábamos ya bastante
grandes los Zagales del Padre Vílchez
en la famosa iglesia de San Francisco!
Cómo ha pasado el tiempo
y así lleno de nostalgias
y esas rememoraciones que hoy alumbran
mi mente cuando escribo estas líneas,
como no recordar a todos los compañeros
y amigos de todos los grupos a los
que he pertenecido, amigos de Zagales,
del Grupo Grey, del grupo Tumbao,
de Rincón Morales, de Estrellas
del Zulia, de Amor y Gaitas, de
Guasinca Zuliana, Saladillo de RQ,
de Koquimba, Somos y Maragaita;
amigos de la radio, muchos amigos
que continuo viendo, y otros que
no, por diversas circunstancias
propias de la vida.
Yo tan solo siento que he recorrido
la mitad del camino y que he sido
estimulado por esos gaiteros con
más trayectoria que yo, para
seguir el camino de la gaita porque
de ella continuo enamorado y seguiré
haciéndola y ejecutándola
hasta no verla en otras latitudes
pero como siempre y entre ustedes
mis otros amigos...
Luis
Elvis Cano es compositor, cuatrista,
guitarrista, tecladista. |