¡Sí!
Tarde o temprano todos debemos transfigurar,
pero al cambiar la osamenta de la
vida terrenal por una espiritual,
como equipaje embalamos los recuerdos,
los conocimientos y las obras que
ofrendamos al mundo, por eso al
transitar por la tierra no importa
cuan corto es nuestro camino, lo
que en realidad importa es la posibilidad
de la huella que dejamos en nuestros
seres queridos y en los moradores
del pueblo en que nacimos…
Vos Astolfo sin duda que hiciste
trillas doradas, sin duda dejaste
lauros que hoy escriben tus memorias,
memorias que han grabado tu historia
sobre los papiros del tiempo…
¡Sí! ¡Fuiste
vos! Ingenio y melodía de
la cotidianidad, de lo pueblerino,
con tus notas hiciste perfectos
trazos que aprisionaron en tu lienzo
los rasgos del alma zuliana…
Y siguen pasando los años,
hoy como si fuera ayer tus parroquianos
te tienen presente, tu voz parece
estar más potente que nunca,
¿tus gaitas? Cómo
describo el inmenso celo con el
que las resguardan, cada día
que pasa provoca que sus melodías
se perpetúen más en
el recuerdo…
Parroquiano no quiero terminar
mi soliloquio sin decirte; que tu
misión en este mundo la cumpliste,
a tal punto que aunque el inexorable
girar de las agujas del reloj que
todo destruye, existe algo que es
cierto y es que jamás podrá
borrar, ni destruir los vestigios
de tu obra y menos aún, tu
legado...
El Lic. Carlos
Luis González es miembro
de la Academia de la Gaita FUNDAGRAEZ.
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